Sergio Alvarado.15 enero
Cartaguito sigue perdiendo puntos que lamentará al final del torneo. Foto: Cartaginés
Cartaguito sigue perdiendo puntos que lamentará al final del torneo. Foto: Cartaginés

Vamos por el 15 de enero y Hernán Medford aún no ha podido encender el carro del Cartaginés en el Clausura 2020. La situación es como si el hombre le diera y le diera a la llave, el motor medio suena, pero la nave no le arranca.

Este miércoles ante La U Universitarios los brumosos empataron 0-0 con lo que suma su segundo empate al hilo del torneo, luego de salir tablas en casa el domingo pasado 2-2 ante Santos.

Si nos vamos a la teoría sacar al menos un empate de visita no es malo, pero por lo visto en el inicio del torneo, la U luce como uno de los equipos más débiles, por lo que clubes con aspiración de clasificar deberían sacar más en estos duelos.

En torneos tan cerrados, las ventajas se pueden marcar desde el inicio, por lo que mientras los aspirantes a las semifinales ganen le meten presión a aquellos que van dejando puntos, algo que ya están viviendo los blanquiazules.

Por más que Hernán Medford saque las frases que el rival también juega, que no hay rival pequeño, que los que pelean descensos se vuelven más peligrosos, Cartaginés y la U en teoría están en sacos diferentes, por lo que sus obligaciones también.

Si a los brumosos el carro no les arranca, el de La U en este momento no tiene ni motor y prácticamente solo puede andar empujando y con un panorama bastante negativo si las cosas no empiezan a cambiar ya.

A diferencia de hace un año cuando los académicos entraron enchufados con la esperanza de salvarse del descenso ganando desde los primeros partidos, en esta ocasión la cosa luce mucho más complicada.

En el Cartaginés Medford tiene un reto mayúsculo para no repetir la historia de un club acostumbrado a los fracasos. Foto: Rafael Pacheco
En el Cartaginés Medford tiene un reto mayúsculo para no repetir la historia de un club acostumbrado a los fracasos. Foto: Rafael Pacheco
Partido malo

Decir que el partido fue malo es un piropo, estuvo enredado como pelo de rasta, sin claridad alguna en las áreas y con pocas ocasiones claras.

Esta carrera ya la hemos visto muchas veces con el Cartaginés, es muy probable que el domingo llegué y le haga un gran partido al Saprissa y puede que hasta le gane, para ilusionar a su noble y golpeada afición.

La bronca es que los de la Vieja Metrópoli no pelean la clasificación en partidos como los del domingo porque esos son los menos, sino en los juegos como el de este miércoles en el que ni siquiera pudo superar a un rival diezmado.

En el primer tiempo los centenarios estuvieron más cerca del gol, es cierto, pero con con los casi no se ganan puntos. Que un volante mixto como Jeikel Venegas fue quien tuvo las dos opciones más claras habla mucho de lo poco que genera el equipo en ofensiva.

Luis Diego Arnáez tiene que remar mucho desde el inicio del torneo para sacar a La U del sótano. Fotografía José Cordero
Luis Diego Arnáez tiene que remar mucho desde el inicio del torneo para sacar a La U del sótano. Fotografía José Cordero

La primera fue tras un mal saque de Daniel Cambronero que se quedó cortísimo y desde un poquito después de la media cancha el volante casi la mete y después con un remate en el área que el meta le tapó.

Mientras tanto Marcel Hernández se murió entre la defensa reforzada del rival que hizo presa fácil del único delantero nato que tenía su rival. Ante un equipo como La U da la impresión que se podía aspirar a un poco más y meter desde el arranque dos atacantes.

Los académicos luchan con lo que tienen, un equipo casi totalmente nuevo que se nota que no se conoce y todavía no tiene conjunto, por lo que sus partidos son un sinfín de malos pasos, jugadas que acaban en nada y mucha timidez.

El reto de Luis Diego Arnáez es mayúsculo, en la primera jornada perdió por expulsión a Mauricio Castillo y en esta a José Leiva y Johnny Acosta por faltas arteras que le costaron la roja a los dos a los 82 y 91 minutos respectivamente.

En Cartago Medford está sintiendo que solo con su nombre no le alcanzará para salir adelante, tendrá que ir un poco más allá, si no quiere ser uno más en la lista de víctimas del muñeco.