Dice el dicho que: "Las cosas que más cuestan en la vida, son las que más valoramos", y esta le cae como anillo a Gustavo Jiménez Mejía cada vez que cuenta la forma en la que consiguió su chuzo.
Jiménez tuvo que pegarle una buena rogada a su papá (también se llama Gustavo) para que le vendiera el Nissan B13, modelo 1993. Eso pasó hace tres años, pero Tavo recuerda ese momento, porque su tata no quería soltar la nave.
Mejía dice que siempre le llevó ganas a la nave, y que se lo imaginaba en sus manos para poder modificarlo.
“Cuando mi papa lo tenía, siempre le dije que yo lo quería y le propuse que me lo vendiera, pero tuve que rogarle por un buen tiempo. Cuando mi papá me lo vendió ya no le gustaba tanto como antes, pero cuando lo vio como lo tengo, me dijo que le gusta mucho más porque lo tengo superlindo”, contó Gustavo.
Cuando su tata decidió soltar el chuzo, lo vendió en ¢700 mil, pero Tavo ya le ha metido casi un milloncito.
"No lo cambió por ningún otro carro, yo le he metido pintura, aros de lujo 15 x 8,5, aunque si pudiera le pondría unos más bajos, pero con tantos huecos y muertos que hay en las calles se golpearía mucho", contó este vecino de Pavas, en Carrizal de Alajuela.
"Es motor 1.600, siempre he tratado de mantener el motor original, aunque le he puesto piezas neocromadas. Cuando lo llevo a las exhibiciones la gente siempre me pregunta, si es motor original y eso lo hace a uno sentirse orgulloso porque puedo decir que lo he cuidado", agregó.
Y es que Jiménez le ha metido algunos accesorios de lujo, los asientos están bien cuidados, así como el volante y los retrovisores, porque su idea es que esté pura vida.
Gustavo, quien es casado y tiene dos hijos de 6 y 12 años, dice que sus güilas lo llaman el Bebé porque son junto a su esposa los que se encargan de cuidar el carrito. Ellos lo tienen bien brillante, limpio y encerado.
"Mis hijos y la doña son prácticamente los que chinean al Bebé, yo me preocupó de que mecánicamente esté bien y que sea llamativo en cuanto accesorios. A ellos les gusta que el carro ande bien limpio, que sea llamativo cuando uno anda paseando.
"No nos ha dejado botados en ningún lado, con Bebé nos pegamos las paseadas en Guanacaste y la Zona Sur, en fin es el de los paseos familiares y por eso hay que tenerlo bien cuidadito y chineado", detalla don Gustavo.
Con respecto a la posibilidad de cambiarlo o venderlo algún día, Gustavo tiene una posición clara y tajante.
"¡Jamás!, ¿cómo lo voy a vender con lo que me costó que mi papá me lo vendiera, y con todo lo que le he metido? Imposible", indicó.
| ¿Cada cuanto se le deben limpiar los inyectores al carro? |
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| "La limpieza de inyectores se puede realizar de manera preventiva cada 12 mil kilómetros o una vez al año, con ese mantenimiento disminuye el consumo excesivo de combustible y se evitan fallas en el motor como perdida de potencia, problemas de arranque y de aceleración con el motor en frío. También se previenen emisiones más contaminantes de lo permitido en Riteve. Incluso el catalizador del carro puede dañarse por causa de los inyectores sucios, generando un gasto adicional. Es importante reemplazar el filtro de combustible en el momento de la limpieza para mantener un poco más tiempo el sistema de inyección limpio", explicó Bryan Guido, mecánico automotriz (teléfono 8603-5135). |