Jorge Calderón Hernández, un vecino de Escazú que es todo un apasionado de las motos, anda feliz de la vida porque logró obtener el modelo de sus sueños, una BMW RR 1000 modelo 2026 que es realmente una joyita.
Los elogios y bondades de este chuzo realmente se quedan cortos, porque fuera de la parte estética, esta máquina es toda una bestia super potente que puede superar los 300 kilómetros por hora y que cuenta con muchas características que la hacen muy especial.
Este vehículo destaca por incorporar sistemas avanzados de alta competencia, incluyendo llantas especiales con aros de fibra de carbono, ideal para competir, pero más allá de pensar en correr, su dueño tiene algo muy claro, andarla es una gran responsabilidad.
Esta moto está posicionada a nivel mundial como una de las más rápidas del mundo.
“Esta es la moto de mis sueños, yo empecé en el mundo de las motos hace más de 15 años, pero la probé por primera vez en pista en el 2014 en Panamá, fue la primera con la que entré a circuito. Soy piloto de motovelocidad y después de probarla me di cuenta de que era la moto que quería para el resto de mi vida.
“Hasta ahorita lo pude materializar, en enero de este año la compré y en este momento de este modelo en específico solo se han vendido tres y compré la primera 2026″, dijo.
Mucho cuidado
Calderón trabaja en la industria automotriz y sabe que las calles costarricenses en general no se prestan para este tipo de velocidades, por lo que es muy prudente a la hora de manejar y hace un llamado a que la gente entienda que con la velocidad no se juega.
“La gente siempre pregunta cuánta velocidad alcanza, pero no se pregunta si es una velocidad realista en las calles y no saben ni el tiempo ni la distancia que requiere la moto luego de alcanzar esa velocidad para frenarla.
“El tiempo depende de las llantas, las pastillas de frenos y otros factores, pero toma un promedio de 300 o más metros y entre 6,5 y 8 segundos para pasar de 300 a 0”, comentó sobre la principal duda que muchos tienen de su moto.
Un modelo así sin duda encanta, jala muchas miradas, es super sexy a la vista, pero para Calderón es muy importante que la gente tome en cuenta que puede pasar de ser un “avión”, como muchos la llamarían, a ser un cohete sin control.
“Cualquier persona puede publicar un video diciendo que es profesional, que tiene muchos años de experiencia, que lo que sea, pero literalmente a usted se le cruza una tortuga y hasta ahí llegó, porque no es un tema de experiencia o no, sino de que hay factores externos que por más bueno que seas o tengas la mejor moto, están fuera de tu control.
“Así como lo puedes llamar un avión, lo puedes llamar un cohete y puede ser un arma sino la sabes controlar, porque va a llegar un punto en el que la máquina supera los límites que tu puedes controlar. Entras en un ámbito que no puedes manejar, el cuerpo te limita a ciertas velocidades a las que no has sido expuesto antes, entonces no tienes el control y genera que a las malas muchas veces tengas que aprender”, opinó.
Sabe lo que hace
Jorge además es instructor de manejo, por lo que es tan consciente de este tipo de temas al calificar en una frase que muchas veces tener un chuzo en Costa Rica significa también una responsabilidad que no todos están dispuestos a asumir.
Calderón ha manejado en muchas partes del mundo, ha vivido en cinco países, es colombiano de nacimiento y conoce la realidad de muchas latitudes.
“El principal hueco que yo veo en Costa Rica es que la gente se prepara para pasar unas pruebas de licencia, pero no para manejar una moto y conocer sus límites. Acá no hay una educación en el mundo de las motos que te enseñen a conocer realmente tu máquina y así, vamos a seguir teniendo accidentes”, finalizó con una reflexión.
