Eduardo Vega.21 marzo, 2019

El piloto profesional costarricense de la escudería Toyota, Emilio “Milo” Valverde, al parecer nos comió gallina y se quitó el tiro de un veloz reto que nos hizo la semana pasada y por lo cual estábamos entrenando fuerte y parejo.

Con un video intimidador Milo nos enjachó. El reto es de pura adrenalina y velocidad. En el simulador que tiene Toyota en la Expomóvil en Pedregal, nos teníamos que ver este viernes 22 de marzo a la una de la tarde, tal cual nos advirtió el piloto, para ver quién es el más rápido del país.

Milo Valverde reta a La Teja a un pique de velocidad

Ante este reto comenzamos a entrenar duro, hicimos inversión en hidratantes, transportes, terapia con una máquina hiperbárica para mejorar la recuperación, entre otros ajustes que realizamos y así responder el enjache de la mejor manera y darle sopita de muñeca al toyota.

Sin embargo, este jueves 21 de marzo comenzamos a notar que Milo se estaba agachando, lo primero, fue que mediante su encargada de prensa nos cambió la hora, ya no a la una de la tarde si no que al medio día. Cuando le dijimos que nuestra estrategia contemplaba llegar al medio día para entrenar de 12 a 1 p.m., nos cerraron la puerta y dijeron que otros piques que tenía nos imposibilitaba entrenar, a pesar de que como todo retador se tiene derecho a una hora en el simulador para afinar técnica.

Lo peor llegó a eso de las dos de la tarde del jueves 21 de marzo, como le advirtieron que estábamos trabajando fuerte y sin parar, Milo mejor mandó la orden de suspender el reto, no dijo para cuándo se iba a reprogramar, le echó la culpa a un fallo del simulador… ¿le creemos?

La cancelación nos afecta completamente el rendimiento, veníamos entrenando en un microciclo que permitía tener la curva máxima de rendimiento para el viernes 22 de marzo a eso de la una de la tarde, ya ahora todo se alteró.

Milo nos afectó en el descanso, la alimentación, la hidratación, nos jodió la planificación de los tiempos de recuperación, algo que golpea hasta lo sicológico.

Después de la cancelación hemos sufrido de ansiedad y ya hasta sentimos un tirón en el abductor izquierdo. Ante este panorama, vamos a aceptar el reto para cuando Milo diga, pero bajo apelación. Si perdemos el pique ya saben bien cuáles son los motivos.