Franklin Arroyo.1 junio

Nos topamos a Aixa Calderón sufriendo de verdad en el bar Pepper Club, en Zapote, viendo a su querido Liverpool.

Nos llamó la atención que una mujer tan joven comiera uñas, se tapara la cara, se le agitara el corazón con cada llegada del Tottenham, pero al final del juego sonrió como los cientos de aficionados que había de ese equipo en el popular bar.

Aixa Calderón festejó de esta forma una parada del portero Allison. Foto: Rafael Pacheco.
Aixa Calderón festejó de esta forma una parada del portero Allison. Foto: Rafael Pacheco.

Ella representó a la perfección todo el mar de emociones de los aficionados del Liverpool durante los noventa minutos. Brincó con el gol de camerino de su ídolo, Salah, y gritó a todo galillo el tanto de Origi, que daba tranquilidad.

A diferencia de la mayoría de rojos que había allí, ella se hizo fiel aficionada al Liverpool por culpa de su máxima estrella: Mohamed Salah.

“Yo soy seguidora de Salah y cuando estaba en la Roma seguía a la Roma. Luego pasó al Liverpool y me hice seguidora de este equipo, pero ya no me voy a cambiar, este equipo es diferente”, dijo la joven.

Tanto es así que, con apenas 16 años, la muchacha convenció a su familia de que fueran a ver al Liverpool a Zapote desde Guácimo, de donde son vecinos. Solo fueron a eso. Y los cuatro disfrutaron de lo lindo, pero ninguno como Aixa, que era la única que sufría de verdad.

Había más ambiente en Pepper que en una mejenga entre la UCR y Guadalupe. Foto: Rafael Pacheco
Había más ambiente en Pepper que en una mejenga entre la UCR y Guadalupe. Foto: Rafael Pacheco

Su papá, Rándall Calderón, se le acercó un par de veces durante el partido y algo le comentaba, pero con el segundo gol fue a abrazarla y a dejarse llevar por ese mar rojo, por los cantos, por el himno del equipo inglés, por la locura, por la sexta orejona.

“Sigo la página de Facebook de los aficionados y sabía que iban a estar acá. Le dije a mi familia que me trajeran y aquí estamos. Es emocionante, el Liverpool es un equipo diferente”, dijo.

El Pepper Club tuvo más ambiente que muchos e de primera división. Camisas rojas, sombreros, banderas, rock, gritos. Cervezas, comida, urras, ‘huyys’... de todo.

Impresionante

El Pepper Club tuvo más ambiente que muchos estadios de primera división ticos. Camisas rojas, sombreros, banderas, rock, gritos, cervezas, comida, urras, ‘huyys’... de todo.

Y además, el gol tempranero de penal, no dio ni tiempo de que los aficionados bajaran las revoluciones, de una vez siguieron con las baterías puestas. Ese pepino provocó una verdadera ovación que hizo que desde el mero comienzo empezaran a sentirse campeones.

El segundo gol de Origi les quitó la tensión porque el Tottenham estaba apretando y el portero Allison también sacó aplausos de los aficionados, pero el verdadero espectáculo fue con el final del partido.

A los gritos, aplausos y a la algaría desbordada le siguió “You’ll never walk alone” (Nunca caminarán solos), la canción de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein, compuesta en 1945, que desde la década de los sesentas fue adoptada por los hinchas del Liverpool como su himno.

Aficionados celebran el título de champions

Posted by La Teja on Saturday, June 1, 2019

Los aficionados la cantaban desgalillados, en un coro impresionante mientras pasaban las imágenes del festejo de los ingleses. Luego, un grito de guerra, brazos en alto, birras pa acá y pa’ allá.

Tampoco faltaron las réplicas de la Orejona, que Fabricio Urbina fue a vender a un rojito a la salida del bar, hasta con el nombre inscrito del Liverpool, porque el ingenio tico tampoco podía faltar.

Así vivieron los aficionados del Liverpool la fiesta de conseguir la sexta Orejona, un festejo emotivo, especial, diferente. Saludos campeones.

Fabricio Urbina llegó con orejonas chiquitas, hasta con la inscripción lista. Foto: Rafael Pacheco
Fabricio Urbina llegó con orejonas chiquitas, hasta con la inscripción lista. Foto: Rafael Pacheco
Los fiebres del Liverpool sufrieron cuando los Spurs apretaron. Foto: Rafael Pacheco
Los fiebres del Liverpool sufrieron cuando los Spurs apretaron. Foto: Rafael Pacheco