El portero de Alajuelense Washington Ortega está que no se cambia por nadie, ya que desde hace algunos días tiene a su lado a su madre, doña Ana Olivera.
A finales de setiembre, al arquero liguista lo sorprendieron con la llegada de su mamita, quien se vino de su natal Uruguay para compartir con el meta rojinegro.
Ese día, Washi estaba en el CAR, en una sesión de masaje, cuando de repente sintió que alguien lo tocaba y cuando volteó cruzó miradas con su progenitora.
Ese día, Ortega y su madre se fundieron en un abrazo y el meta no ocultó el llanto al ver de nuevo a su mamita y este miércoles, luego del juego ante Herediano dijo que tenía mucho rato de no ver a su madre.
Sin sospechar
Al portero le brilla la mirada cuando habla de su mamá y confesó que desde que llegó a la Liga la veía muy poco.
“A mamá no la veía desde hace año y medio, cuando me vine de Colombia. En diciembre del año pasado cuando fuimos campeones la visité un día y luego me tuve que devolver, y la verdad es que cuesta sacarla del campo (son de una comunidad llamada Tranqueras), cuesta que venga, pero la estoy disfrutando bastante y ese queda un tiempo más”, contó.
Ortega no sospechaba que su mamita dejaría su casa para compartir con él, su esposa y su hija.
“No sabía nada, me dijeron que tenía que ponerme boca abajo, que querían ver algo en la pierna y también le agradezco a la gente del club que apoyó para que esto se diera”, recalcó.
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Si algo tiene fascinado al arquero, además de estar todos los días con la mujer que le dio la vida, es el hecho de que pueda compartir con su esposa Fiorella y su hija Federica.
“Es un apego muy lindo, porque casi no se ven, mi hija es muy chiquita y están compartiendo lindos momentos y para mí eso es algo especial.
¿Y qué le ha parecido Costa Rica?
Le encanta, es muy parecido de donde somos, hay mucha gente, mi mamá es de campo y le ha gustado mucho", dijo emocionado.

