Eduardo Vega.11 octubre

La alegría de Jorge Alberto Cordero por comerse un arrocito con pollo con el tata se transformó en un segundo en su peor pesadilla.

En la cocina del restaurante donde decidieron chinear el estómago ocurrió una doble explosión que provocó un incendio que arrasó el local comercial y cinco casas.

Costa Rica vivió el 12 de octubre de 1970 lo que se considera la primera explosión registrada por los medios de comunicación de cilindros de gas. Fueron dos explosiones, pero muchos la sintieron como una sola.

Esta foto es del lugar de la explosión, varias horas después, pero el mismo 12 de octubre de 1970. Archivo.
Esta foto es del lugar de la explosión, varias horas después, pero el mismo 12 de octubre de 1970. Archivo.

Seis personas resultaron heridas, pero una de estas falleció después. Dos menores de edad sufrieron quemaduras: una niña de año y medio y Jorge Alberto, que tenía 14 años.

Lugo del accidente este jovencito se convirtió en una de las personas más buscadas del país porque había sido testigo de todo.

Las autoridades judiciales informaron por los medios que necesitaban dar con él porque las primeras versiones hablaban de un atentado terrorista.

Además, el Cuerpo de Bomberos quería entender, con su declaración, qué había pasado en el restaurante aquel terrible día.

El incendio provocado por las explosiones fue bravísimo. Se necesitaron cinco máquinas de bomberos para apagarlo. En la lucha contra las llamas resultó herido el bombero Carlos Alberto González Ramírez, quien sufrió heridas profundas en una mano.

A don Alberto lo fueron a entrevistar a la casa por ser un testigo fundamental y una de las víctimas. Foto Archivo.
A don Alberto lo fueron a entrevistar a la casa por ser un testigo fundamental y una de las víctimas. Foto Archivo.

Varias semanas después del accidente Jorge Alberto fue homenajeado como un héroe en el que era entonces su colegio --el Nuevo de Hatillo-- porque entre la primera y la segunda explosión sacó a dos personas de las llamas.

Su acción fue tan reconocida que el Liceo de Costa Rica (donde había hecho sétimo) lo convocó para pedirle que volviera a estudiar en sus aulas, algo que aceptó alegremente.

Así fueron las cosas...

La Teja encontró a Jorge Alberto, quien tiene hoy 64 años, para recordar con él lo ocurrido aquel 12 de octubre del 70.

Era feriado y él había cumplido años dos días antes, así que le pidió al papá que lo llevara a comerse un arroz con pollo.

Don Andrés Cordero (conocido como Nero Carvajal), el papá, lo complació. Como vivían cerca del Paseo de los Estudiantes, en San José, fueron a un restaurante que se llamaba El Busito.

Ya bien acomodados y contentos, a eso de las 7 de la noche, pidieron dos platos bien grandes de arrocito.

Aquí Alberto aparece bebito con su mamá, doña Norma Cordero. Cortesía.
Aquí Alberto aparece bebito con su mamá, doña Norma Cordero. Cortesía.

“Me acuerdo perfectamente que estaba muy contento por el regalo. Uno en aquella época no iba muy seguido a un restaurante, por eso deseaba que pronto me sirvieran la comida...”.

El tiempo pasaba y nada que llegaba el esperado arroz con pollo.

“Después de un buen rato ya nos extrañamos porque no nos traían la comida. De un pronto a otro entró una china al restaurante y me dijo: ‘hágame el favor y me sostiene a mi hija, es que hay un problema en la cocina, ya vuelvo’. Me dejó a una chinita bien pequeñita, yo me la senté en los regazos y entrando la china mayor a la cocina fue cuando se vino la primera explosión”, recuerda.

Entre la cocina y la mesa donde estaba Jorge con su papá y la chinita había una barra de cemento en la cual se sentaban los clientes a tomar sus “tamarindos”, pero en aquel momento estaba vacía.

¡Boooooom!, sonó el riendazo. Jorge fue lanzado contra el suelo, la niña fue como si se la hicieran quitada a la fuerza y don Andrés fue a dar contra una pared. En la cocina estaban dos chinos y la china que entró antitos del estallido.

Foto de la primera comunión de Alberto, antes de las explosiones. Cortesía.
Foto de la primera comunión de Alberto, antes de las explosiones. Cortesía.

"De un pronto a otro se volvió todo oscuro. Yo estaba en el suelo y me ardía todo el cuerpo, especialmente la cara, entonces me salí del restaurante, pero me acordé de mi papá y entré para sacarlo. Papi estaba todo quebrado y le dolió demasiado cuando lo saqué.

“Una vez afuera con mi papá, me acordé de la chiquita china entonces volví a entrar y me recibió la segunda explosión, que me empujó contra una pared pero no muy fuerte, así que seguí caminando y encontré a la chiquita. Al intentar salir ya el marco de la puerta estaba en llamas, no me quedó de otra, tuve que atravesarlo para salir”.

Don Jorge llegó a nuestras oficinas en Tibás, donde le enseñamos el periódico La Nación de aquella época con las notas que se hicieron del suceso, algunas nunca las había visto.

Muy quemado

Después de sacar a la niña Jorge se desmayó, cuando despertó estaba en el hospital San Juan de Dios.

Vivía con su mamá (Norma Cordero) y su abuelita (Carmen Chinchilla), pero ellas, también aprovechando que era feriado, se fueron a cenar al hotel Europa, en San José centro, entonces no se habían dado cuenta de nada.

Un tío --Juan Rafael Chinchilla-- que sabía dónde estaban, fue a buscarlas para darles la noticia.

En las elecciones para el 2010-2014 hasta se lanzo como candidato a diputado por el partido PID. Cortesía.
En las elecciones para el 2010-2014 hasta se lanzo como candidato a diputado por el partido PID. Cortesía.

"Jamás olvidaré que yo estaba en una cama frente al ventanal que da a la entrada de emergencias y desde ahí escuchaba los gritos desesperados de mi mamá y de mi abuelita. Por el tipo de explosión y lo que le decía la gente ellas creían que yo me iba a morir.

“Yo me quemé toda la cara, fue algo terrible; también un poco en el pecho y las manos, pero lo principal fue en el rostro. En el hospital me atendieron demasiado bien, de mí se hizo cargo el doctor Alfaro, jefe de cirugía de aquel entonces, y el tratamiento fue de primera calidad. Cuando me mandaron para la casa, a los pocos días, mi abuela, quien sabía de primeros auxilios, me siguió curando. Fueron días terribles, de mucho dolor y muchos cuidados por el peligro de una infección".

Jorge duró como medio año en recuperarse.

¡Se busca!

De acuerdo con los reportes periodísticos de la época, al principio se dijo que los dos tanques de gas fueron los causantes de las dos explosiones.

Casi 50 años después, don Alberto observó en nuestras oficinas, las notas publicadas sobre su accidente. Foto Eduardo Vega Arguijo.
Casi 50 años después, don Alberto observó en nuestras oficinas, las notas publicadas sobre su accidente. Foto Eduardo Vega Arguijo.

Otra versión decía que los tanques no habían explotado. Por eso el caso pasó de castaño a oscuro ya que las autoridades comenzaron a manejar la teoría de que había sido un acto terrorista.

El presidente del país era José Figueres Ferrer, quien justo en aquellos días de octubre andaba de gira en Estados Unidos. Estaba como mandatario en ejercicio el doctor Manuel Aguilar Bonilla.

Habían pasado apenas 22 años de la guerra del 48 y 15 desde la invasión de 1955 encabezada por Rafael Ángel Calderón Guardia; es decir, había heridas abiertas y eso llevó a pensar en un acto violento.

Pero nació la pregunta: ¿por qué en un restaurante chino?

Una nota de La Nación del 14 de octubre decía: "Aunque la policía trabaja activamente no se ha podido elaborar una teoría aceptable que explique los orígenes de la doble explosión causante del desastre posterior. Han circulado diversos rumores; sin embargo, ninguno tiene una base consistente como para tomarlo en cuenta.

"La policía está de acuerdo en manifestar que el caso es muy extraño y al parecer, por el momento no tiene ninguna explicación, principalmente cuando fue eliminada la sospecha de que la explosión hubiera sido causada por los tanques de gas propano”.

El 17 de octubre La Nación sacó una nota titulada: “No existe aún explicación para explosiones del lunes pasado”; fue la primera vez que se informó que buscaban a un joven testigo.

“Uno de los detalles que las autoridades tratan de confirmar es si existe un testigo a quien no se ha mencionado en ninguna información policiaca ni periodística. Es un joven que se encontraba en el restaurante esperando un arroz con pollo que había encargado”, alertó La Nación.

“Por esa publicación mi abuelita llamó La Nación y pidió hablar con la periodista Carmen Naranjo y le dijo que el joven que la policía andaba buscando era yo. Al otro día llegaron un periodista y un fotógrafo y me entrevistaron, todavía estaba yo con mi cara muy dañada. También llegó la policía y levantaron mi declaración”, recuerda don Jorge.

Niño héroe

Cuando pasó la explosión, Jorge cursaba el segundo año de colegio en el Liceo Nuevo de San José y la directora era doña Mireya Cantillano.

Había hecho sétimo en el Liceo de Costa Rica, donde formó parte de los abanderados y aprendió primeros auxilios.

Actualmente el pulseador tiene un taxi que maneja unas 10 horas al día. Foto Eduardo Vega Arguijo.
Actualmente el pulseador tiene un taxi que maneja unas 10 horas al día. Foto Eduardo Vega Arguijo.

"Fue un muy lindo gesto el de la directora Cantillano el hacer un acto en el cual se reunió a todo el colegio para darme una medalla de oro por ser un héroe. Dijeron que yo salvé dos vidas: la de mi papá y la de la niña china, porque después el fuego se puso muy fuerte

“De hecho, uno de los chinos adultos que estaba adentro falleció, el otro y la china que me dejó la niña quedaron muy heridos”, recuerda Jorge.

“Del Liceo de Costa Rica me llamaron porque como yo dije que fue ahí donde aprendí primeros auxilios y por eso sentí el valor de entrar por los heridos, me invitaron a volver a estudiar ahí, algo que hice al año siguiente.

"Eso sí, perdí segundo año por el accidente, es que antes era muy diferente, no perdonaban nada, si hubiese sido hoy de seguro me pasan de año sin problemas, pero antes qué va”.

Candidato a diputado

Del Liceo de Costa Rica salió bachiller y pronto comenzó a trabajar en ventas, entre otras empresas, con la editorial Grolier.

Salió muy bueno para vender enciclopedias y hasta tuvo un puesto de jefatura en Grolier-México, por eso vivió quince años en Ciudad de México.

Al regresar al país se metió en el negocio funerario, algo que hasta el día de hoy hace, además tiene un taxi.

Para las elecciones del 2010 se lanzó como candidato a diputado por el partido Patria, Igualdad y Democracia (PID), en la provincia de San José.

Don Jorge tiene 8 hijos, 7 nietos y 2 bisnietos y dice que desde aquel 12 de octubre de 1970 tiene algo muy claro. “A partir de ahí me quedó un eterno aborrecimiento al gas. Dios guarde una cocina de gas, jamás, ¡son peligrosísimas!”.