El Novelón

Papás celebran el tiempo que vivieron junto a sus dos hijos fallecidos trágicamente en 2008

Amigos ciclistas honraron a hermanitos y dejaron en sus padres la alegría de seguir celebrando la existencia de ellos

Nathalie y Anthony Salazar Arguedas tuvieron una vida corta, pero dejaron recuerdos maravillosos en quienes los conocieron, principalmente en sus papás.

Este setiembre que pasó habrían cumplido 18 años y 16 años, pero lamentablemente un accidente de tránsito les quitó la vida cuando tenían 5 y 3 años, respectivamente, el 27 de diciembre del 2008.

Sus papás, Teresita Arguedas Campos y Roy Salazar, sobrevivieron a la fatalidad. En su memoria tienen bellísimas imágenes del tiempo que los tuvieron al lado y cada setiembre los recuerdan con más intensidad porque es el mes en el que habían nacido ambos.

Nathalie vino al mundo el 22, en el año 2003, y Anthony el 20 en el 2005.

El accidente de tránsito ocurrió cerca de la entrada al puente La Amistad, en Porozal de Cañas, Guanacaste, sobre la ruta que une a Limonal de Abangares con Nicoya.

El carro en el que iban lo manejaba Roy y la familia iba hacia playa Brasilito porque los niños habían pedido pasar el año nuevo en este sitio.

Roy perdió el control del vehículo luego de escuchar un estruendo, se salió de la carretera y chocó contra un paredón. Los dos niños murieron debido a los golpes.

Desde que los dos hermanitos partieron de este mundo, sus papás no habían conmemorado ninguna fecha significativa, primero por el dolor y luego porque ninguno daba el paso para hacerlo.

Pero tres meses de que se cumplieran los doce años de la partida de los niños, la pareja decidió celebrar el tiempo que compartieron con ellos. El jueves 30 de setiembre honraron su memoria con un queque y liberando globos y dicen que de ahora en adelanta festejarán en sus fechas de nacimiento y planean algo para el próximo 27 de diciembre.

“Probablemente me gustaría hacer algo ese día, creo que nuestra familia esta fecha la tiene descartada, pero yo la tengo presente porque hoy doy gracias a Dios que libró a mis hijos de tantas cosas que vemos en la actualidad, tuve el privilegio de ser madre, lo disfruté en el momento que Dios así lo quiso”, dijo Teresita.

“Se los llevó en una fecha linda, aunque en ese momento mi esposo y yo no lo entendíamos, ni comprendíamos a nadie. Nos enojamos con Dios y con todo el mundo, tratamos de borrar esa fecha, pero aunque en ese momento destrozó mi vida, ahora comprendo que era para volver a reconstruirnos y ahora es una fecha que amamos”, añade.

En la actualidad, los padre le agradecen a Dios el tiempo que mantuvo a los chiquitos con ellos.

“Fuimos padres y lo disfrutamos durante el tiempo que Dios así lo quiso, luego se los llevó, no lo entendía, con los años lo vamos comprendiendo”, vuelve a decir Teresita.

El mejor regalo recibido

Desde la muerte de los niños, Teresita se refugió en las carreras de larga distancia. Es maratonista y a Roy también le gusta correr, pero hace pocos meses descubrió que le encanta practicar ciclismo, deporte por medio del cual conoció un grupo de personas con la misma pasión por la bici y fue esa gente la que planeó una fiesta sorpresa en honor a sus hijos.

Estos cómplices o --más bien-- organizadores de la conmemoración son, de momento, doce ciclistas de Heredia conocidos como “Los Juanes”, que no es su nombre oficial sino uno más de los que tienen en mente.

“Mi esposo me fue metiendo en esto de las bicis, me preguntaba el porqué, ya que a mí lo que me gusta son las maratones, pero todo pasa por algo. Dios me puso esto del ciclismo para pasar más tiempo con él, comprender el deporte que le gusta; así conocimos a un grupo de chicas que también practican bici y nunca he sido de tener amigas, pero con ellas sentí química y el instinto de sus buenas vibras. Nos han marcado desde el principio por medio de este deporte”, detalla Teresita.

“Ellas le dijeron a mi esposo que iban hacer un queque porque el primero de octubre es mi cumpleaños, pero más bien nos tenían una sorpresa para los dos. Cuando entré a la casa de una de ellas estaban vestidas de blanco y todo estaba decorado con los nombres de mis hijos.

“Lo que viví con este grupo de compañeros solo lo he pasado en el grupo de apoyo en psicología, jamás imaginé que personas que apenas conozco iban a tener ese detalle con nosotros, pero creo que fueron mis hijos los que duraron doce años preparándolas para representarse a través de ellos”, agrega.

Ese día cambió a estos papás, quienes volvieron a vivir la alegría por los cumpleaños.

“A partir de esta celebración voy a seguir celebrando la vida como a ellos (los chiquitos) les gustaba, esto me lo hicieron ver personas que jamás imaginé. Creo que Dios y mis hijos se lucieron para hacernos ver que la vida hay que seguir disfrutándola, no hago nada con no haberlo hecho desde hace doce años”, agregó.

A los esposos les festejaron con un queque que representaba la vida de ellos: tenía una pista de atletismo, tenis, una bici y dos ángeles que simbolizaban a los niños.

“Ha sido el cumpleaños más hermoso, creo que puedo morir feliz porque no había tenido el valor de celebrar la vida de mis hijos, para mí ellos siguen cumpliendo años, sé que Dios no nos da hijos para vernos sufrir, sino que nos elige para darnos esa fuerza para ser padres de ahora dos ángeles. Ahora es el momento de que yo celebre como ellos se lo merecían”, razona la madre.

Teresita explica que no se consideraba ciclista, pero después del cariño demostrado por “Los Juanes” ha encontrado una familia de la cual no quiere alejarse.

Sueñan con más celebraciones

Teresita cree en Dios, pero no acostumbra asistir a iglesias. Dice que después de perder a sus únicos hijos ha descubierto mucha bondad en algunas personas.

“Los padres que han perdido hijos nos pueden entender porque ya han caminado por donde hay vidrios, como decimos; pero estas personas que nos organizaron la celebración de nuestros chicos no han pasado por esto y fueron igual de sensibles. Yo tenía mucho tiempo de no llorar y lo hice al recordar cada momento junto a ellos y eso me dio fuerzas, felicidad”, manifestó.

Después de este día no van a dejar pasar ninguna fecha especial.

“Quiero que sus homenajes sean a lo grande, pensaba qué hacerles el próximo año, pero no, lo pienso para este año, para el 27 de diciembre, es la fecha en la que ellos partieron, un día que marcó mi vida, nos hizo ser las personas que somos hoy”, explica.

“Mi esposo y yo seguimos remando en este barco de la unión, si alguno se cansa el otro lo jala y eso nos ha mantenido juntos. Creo que tengo un gran hombre como compañero de vida, esta tragedia no hizo que nos separáramos, sino todo lo contrario, nos unió más y tratamos de vivir el día a día”.

El matrimonio decidió no tener más hijos. Consideraron que los que Dios les dio eran los que necesitaban y aseguran que no se dejaron llevar por las palabras de mucha gente, incluyendo allegados, que les decían que tuvieran otros pequeños.

“Mis hijos son los que me dan felicidad, mi esposo y yo vivimos el día a día recordándolos, los llevamos en nuestras mentes y corazones, la vida nos ha permitido vivir muchas cosas, desde la alegría por la llegada de ellos, la tristeza porque se fueron y la aceptación”

—  Teresita Arguedas
Alejandra Portuguez Morales

Alejandra Portuguez Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.