Alejandra Portuguez Morales.13 diciembre, 2020

La Navidad perdió la magia e ilusión para la familia Bogantes Hernández desde hace 15 años, luego de que el hijo mayor desapareciera sin dejar ningún rastro.

Doña Marcia Hernández no pone arbolito de Navidad, tampoco lucecitas en su casa, pero en su corazón mantiene viva la esperanza de volver abrazar a su hijo, el doctor en medicina general Jorge William.

Esta madre dice que los días más difíciles en estos últimos 15 años inician el 1 de noviembre y se alargan hasta el 1 de febrero.

Son noventa días tristes porque Jorge Bogantes nació el martes 9 de noviembre de 1971 y en los últimos 15 años no le han podido celebrar la vida, en este 2020 le hubiesen festejado su cumpleaños 49.

Doña Marcia y don William tienen muchos recuerdos de sus seres queridos, Jorge es uno de ellos, el hijo mayor. Foto: Francisco Barrantes
Doña Marcia y don William tienen muchos recuerdos de sus seres queridos, Jorge es uno de ellos, el hijo mayor. Foto: Francisco Barrantes

Mientras que diciembre es la época de unión familiar, en la que más extrañan a su hijo; y enero es el mes que escucharon por última vez la voz de Jorge, la tarde del miércoles 19 de enero del 2005.

Jorge fue visto por última vez la mañana del jueves 20 de enero, para esa época tenía 33 años, él atendió a sus pacientes en un consultorio privado que tenía en calle Blancos, Goicoechea.

Supuestamente, Bogantes estuvo hasta la 1:50 p. m. en su casa con su esposa, con quien estaba en proceso de divorcio; al parecer él dijo que daría un paseo y después iría al consultorio, pues tenía otros pacientes, pero no llegó y no se volvió a saber de él.

Los papás del médico se enteraron de la desaparición hasta al día siguiente, a las 10 a.m. por medio de los compañeros cruzrojistas.

Bogantes vivía en Montelimar de Goicoechea, además era médico del hospital San Rafael de Alajuela.

El joven doctor acostumbraba pasear, por eso lo buscaron por todo lado, comenzaron desde la finca El Rodeo, en Ciudad Colón, Mora de San José, luego en el Zurquí y así en cada rincón del país, junto con la Unidad Canina del OIJ, a los perros los ponían a oler ropa del médico, pero nunca dieron con un rastro.

“Si le dijera el montón de playas que conocí y lugares remotos buscando a mi hijo, pegábamos volantes, pero nunca recibimos una información con certeza”, expresó doña Marcia.

El doctor en medicina general Jorge William Bogantes Hernández siempre andaba con una sonrisa de oreja a oreja. Foto: Archivo GN
El doctor en medicina general Jorge William Bogantes Hernández siempre andaba con una sonrisa de oreja a oreja. Foto: Archivo GN

Doña Marcia y don William, él papá de Jorge, muchas veces fueron al Complejo de Ciencias Forenses para reconocer cuerpos.

“Mi esposo era él que entraba y yo me quedaba en el carro, desde que él se bajaba yo comenzaba a vomitar, luego él regresaba y con señas me decía ‘no es’.

“Una vez también dijeron que había un muchacho internado y buscaban a la familia, las características coincidían con las de Jorge, fuimos, pero tampoco era, no se imagina todas las que nosotros hemos pasado...”, expresó esta valiente madre.

“Me siento en el corredor del frente a esperar que un carro llegue y que sea él quien se baje”, expresa Marcia Hernández, mamá del doctor Jorge Bogantes.
Con perros adiestrados buscaron rastros de Jorge Bogantes, pero nunca encontraron nada. Foto: Archivo GN
Con perros adiestrados buscaron rastros de Jorge Bogantes, pero nunca encontraron nada. Foto: Archivo GN

Jorge Rojas, director del OIJ cuando desapareció el doctor, dijo en aquel entonces que la casa del médico fue revisada para determinar si le hicieron daño o lo sacaron a la fuerza, pero descartaron esas hipótesis.

“En la vivienda hicimos algunas pruebas de luminol para tratar de hallar rasgos de sangre, pero no logramos ubicar nada por el momento. La idea es ir descartando hipótesis para tener una pista de lo que pasó con el médico”, explicó Rojas al periódico Al Día en el 2005.

Mamá le escribe cartas

Doña Marcia siempre ha tenido la sospecha que a él le hicieron daño porque su hijo tenía un gran futuro, incluso ese año estaba por presentar unas pruebas de grado que le darían otra especialidad en Medicina.

“Nuestro hijo es muy responsable, nunca desaparecería así, sin avisar a nadie.

“Él jamás iba atentar contra su vida, ¿dígame quién se ha matado y esconde su propio cuerpo? Ya hubiese aparecido; sin embargo, para su desaparición hubo personas involucradas”, asegura doña Marcia.

En el 2005 fue buscado por la Cruz Roja y el OIJ y esta mamá recuerda lo primero que le dijo una sicóloga y es lo que ahora le da paz.

“Me dijo, hay cincuenta por ciento de posibilidades que él este vivo y cincuenta por ciento que esté muerto, conforme avance la investigación la balanza se va a inclinar y nos daremos cuenta.

“Pero la balanza nunca se inclinó, no han podido resolver el caso; en un principio me agarré del cincuenta por ciento que estuviera muerto, pero no tengo ningún cuerpo que me lo pueda confirmar; por lo que decidí agarrarme del cincuenta por ciento que está vivo y empecé a ponerme en sintonía con la vida, porque estaba perdida, eso lo que me ha dado paz este tiempo”, señaló esta valiente madre.

Un suéter que era del médico es parte de los tesoros que los padres guardan de su hijo. Foto: Francisco Barrantes
Un suéter que era del médico es parte de los tesoros que los padres guardan de su hijo. Foto: Francisco Barrantes

Desde entonces decidió escribirle cartas contándole todo lo que han vivido y luego las quema; también le habla como si él estuviera en casa, es la forma de sentirlo cerca.

“Muchas personas, que ven que yo tengo esa esperanza, me han dicho ‘entonces, ¿por qué no la llama si está vivo?’; pero hago oídos sordos y hablo con él cómo cuando él venía a la casa y conversábamos, también le comencé a escribir desde al año de desaparecido, ya he gastado muchos lapiceros”.

Las búsquedas fueron en varias partes del país, incluso en el Zurquí. Foto: GN
Las búsquedas fueron en varias partes del país, incluso en el Zurquí. Foto: GN
Ruegan para saber qué pasó con él

Esta mamá, sonríe al recordar cada ocurrencia de su hijo, sobre todo cuando era un niño, también guarda como un tesoro las fotos y un suéter que eran de él.

“Desde pequeño dijo que quería ser doctor, en la familia no teníamos médicos, pero él lo traía desde sus adentros, él comenzó preocupándose por los perros, los desparacitaba, los bañaba y luego entró a la Cruz Roja donde comenzó atender a las personas en situaciones de emergencias, tenía mucha devoción por su profesión”, recordó la mamá.

Doña Marcia le pide a las personas que saben qué pasó con su hijo que se acerquen y digan dónde está.

“Solo les pido que tengan compasión de unos padres que esperan por su hijo, saber que le ha pasado y cerrar con casi dieciséis años sin saber de él”.

Si usted sabe qué le pasó o dónde está el doctor Jorge William Bogantes llame a la línea confidencial 800 8000 645 del OIJ, aunque la investigación está estancada, cualquier pista la activaría.