Adrían Galeano Calvo.30 agosto, 2020
La avioneta cayó exactamente donde estaba la cuna del hijo menor de Quesada. Fotos Archivo.
La avioneta cayó exactamente donde estaba la cuna del hijo menor de Quesada. Fotos Archivo.

Doña Jeannette Quesada Hernández, de 76 años, vivió una experiencia muy dura en la cual la tragedia cayó del cielo y los dejó sin nada a ella y a su familia.

Ocurrió la mañana del viernes 17 de agosto de 1990, cuando la avioneta matrícula TI-ABB, en la que viajaban el embajador de Japón en Costa Rica, Chusaku Nomura, y su instructor de vuelo, Albert Hansen; cayó sobre la casa de doña Jeannette, en El Alto de las Palomas, Santa Ana, y la destruyó por completo.

Nomura, de 54 años, y Hansen, de 37, fallecieron de forma inmediata. Doña Jeannette, sus dos hijos y una sobrina sobrevivieron de forma milagrosa sin un solo rasguño pese a que la avioneta les cayó a dos metros.

“Fue un ruido terrible el que se escuchó, algo monstruoso. Quedamos sordos en ese momento y había demasiado polvo. No sabíamos qué estaba pasando, pensé que era un terremoto”, recordó la señora.

El trágico accidente fue portada del periódico La Nación. Fotos Archivo.
El trágico accidente fue portada del periódico La Nación. Fotos Archivo.

Cuenta que aquel día vivieron una pesadilla, pero lo peor llegó después y a estas alturas, 30 años después del hecho, no ha recibido ni un solo colón de indemnización por los daños a la vivienda. Después del accidente tuvieron que vivir durante dos años en un pequeño rancho de madera y latas.

Hoy doña Jeannette cuenta con otra casita, sin embargo, en el fondo de su corazón aún sufre por lo ocurrido y asegura que vivieron una injusticia.

“Moralmente tienen una gran deuda conmigo. Yo no puse la casa ahí para que recibiera a la avioneta, cayó en mi propiedad y, es más, nos expuso a la muerte, gracias a Dios eso no pasó. Yo aún pido justicia”, dijo.

13 perros tenía doña Jannette al momento del accidente, ninguno murió pero tuvo que regalar varios al quedarse sin espacio.
Gran milagro

Doña Jeannette tiene frescos los recuerdos del accidente. Es como si hubiera ocurrido ayer.

Doña Jeannette junto a sus hijos: Gilberto Zarco (a la izquierda) y Jorge Ballestero (a la derecha). Cortesía Jeannette Hernández.
Doña Jeannette junto a sus hijos: Gilberto Zarco (a la izquierda) y Jorge Ballestero (a la derecha). Cortesía Jeannette Hernández.

“Me encontraba sirviendo el desayuno, estábamos en la mesa mi hijo Jorge, de 19 años en ese momento; mi sobrina Patricia, de 21; mi hijo pequeño Gilbert, de año y medio y un empleado”.

“Cuando terminamos me fui a bañar al pequeño y me siguió mi sobrina al baño. Mi hijo mayor tenía que ir a la universidad y se fue a lavar los dientes, no sé por qué razón lo hizo en ese mismo baño, eso me sorprendió y pensé que seguro no tenías pasta en su baño. El empleado ya había salido de la casa”, contó.

“Estábamos todos en el baño y yo se lo atribuyo a un milagro, porque no pudo ser otra cosa”, dijo Jeannette Quesada.

En ese momento escucharon el estruendo. Conmocionada por el tremendo ruido y sin saber qué había pasado, la familia salió por la puerta trasera, la cual Jorge tuvo que abrir a patadas.

“Cuando salimos vimos una de las alas de la avioneta y lo que era el motor y la parte de la hélice se había empotrado en la cuna de mi bebé. El golpe fue tan grande que rompió los pisos de madera y movió los cimientos de la casa.

La señora dijo que no se pudo rescatar nada de la casa, estaba dañada hasta los cimientos. Fotos Archivo.
La señora dijo que no se pudo rescatar nada de la casa, estaba dañada hasta los cimientos. Fotos Archivo.

“Le dí las gracias al Señor porque nosotros estábamos bien, fue un verdadero milagro, También le pedí a Dios que le diera ese consuelo que solo Él sabe dar a las familias de esos señores (los que fallecieron)”, explica.

Después del accidente, doña Jeannette pasó tres meses sin poder dormir. En todo momento recordaba el estruendo y cómo su casita fue destruida.

“Yo fui cuando le hicieron un velorio al embajador japonés, lo hice porque me sentí conmovida de que nosotros estábamos vivos gracias a Dios y él no pudo sobrevivir”, dijo Jeannette Quesada.
Extraño accidente

El accidente ocurrió porque la avioneta en la que viajaba el embajador japonés chocó contra una piloteada por el estudiante de aviación Máximo Matamoros, quien ese día realizaba un vuelo de práctica.

Después del golpe, Matamoros logró estabilizar su avioneta y aterrizar en el aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, de donde habían despagado ambas aeronaves.

En la colisión aérea, la avioneta en la que iba Nomura perdió la cola, lo cual impidió que pudiera mantenerse en el aire. Cayó sobre la casa de doña Jeannette y la cola quedó a 200 metros, exactamente afuera de la vivienda de una familia de apellido Guerra.

Familia sobrevive de milagro luego de que avioneta cayó sobre su casa

Ambas avionetas despegaron del aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, y se estrellaron cuando realizaban vuelos de práctica sobre la urbanización Valle del Sol, en El Alto de las Palomas, Santa Ana.

FUENTE: ARCHIVO DE LA NACIóN.    || INFOGRAFÍA/ LA TEJA.

“Un par de empleadas de otras casas llegaron a decirnos que cómo no iban a chocar si (las avionetas) venían jugando en el aire, pero sinceramente no sé si fue así pues yo estaba dentro de mi casa”, afirma la señora.

Doña Jeannette dice que perder su casa fue un golpe muy duro ya que dos años antes del accidente se les había quemado casi por completo, tuvieron que pedir unos préstamos a la Caja de Ande para reconstruirla. La aseguraron entonces contra todos los riesgos posibles, pues temían que ocurriera otro incendio.

“Pero resulta ser que al caer la avioneta sobre la casa y destruirla no fue posible que el seguro me cubriera los daños porque no estaba ese aspecto cubierto, el de caída de objetos aeroespaciales, entonces no me dieron el seguro. Considero que no estuvo bien, porque al fin y al cabo yo había asegurado contra todo lo que había en ese momento”, recordó.

Largos juicios

Pese que no recibió ni un colón por el seguro, ella no perdió la esperanza de que alguien respondiera por los daños a su casa y por eso formó parte de los juicios que se realizaron contra dos controladores del aeropuerto Tobías Bolaños apellidados Zúñiga y Guillén.

En aquel entonces el Ministerio Público los acusó por el delito de homicidio culposo en perjuicio de Nomura y de Hansen, señalando que no cumplieron con su deber de guiar y alertar a los pilotos, lo que habría ocasionado el accidente mortal.

La cola del avión del embajador cayó a 200 metros de la casa de Quesada. Fotos Archivo.
La cola del avión del embajador cayó a 200 metros de la casa de Quesada. Fotos Archivo.

Por el caso hubo dos juicios, el último en 1997, y en este los jueces decidieron absolver a los dos controladores y desestimar la acción civil que doña Jeannette presentó para una posible indemnización.

“Tuvimos un primer abogado y yo siento que él cometió varios errores porque como que no abarcó a todos los posibles responsables en la demanda, especialmente al Estado, y eso fue muy difícil enderezarlo, ya después otro abogado asumió la representación”, explica Jeannette.

“En los dos juicios que se hicieron ninguno salió condenado, quiere decir que la responsable fui yo por tener la casa exactamente en el lugar donde cayó la avioneta”, dice.

Los jueces llegaron a esa decisión al determinar que la responsabilidad del accidente aparentemente la tuvo uno de los pilotos porque los controladores no tenían radar y trabajaban conforme la información que los pilotos les pasaban.

“Al final, simple y llanamente me dijeron usted no tiene derecho a nada y ahí terminó todo”, contó Jeannette Quesada.
Así quedó la avioneta piloteada por Matamoros luego del choque aéreo. Fotos Archivo.
Así quedó la avioneta piloteada por Matamoros luego del choque aéreo. Fotos Archivo.

Ella también buscó ayuda en la embajada de Japón en Costa Rica, pero nada.

“Yo vi como que había una resistencia a reconocer que el embajador estaba en su tiempo de servicio, porque como había ocurrido tan temprano y como no era una actividad protocolaria de su cargo dijeron que ellos no tenían ninguna responsabilidad. Yo no estuve de acuerdo con eso porque los embajadores de día y de noche están con la representación de su país y tienen que ser responsables”, dijo.

Un ranchito

Doña Jeannette recordó que después del accidente ella y su familia vivieron con una de sus hermanas por mes y medio, pero al ver que la situación iba para largo decidieron buscar otra alternativa para no recargar a su familiar.

Como no obtuvieron nada por parte del seguro y los juicios se hicieron larguísimos, a la familia no lo quedó otra que volver a su propiedad.

“Yo le dije al empleado que aprovecháramos la tapia de mi hermana para que me construyera un rancho, él fue a un bosque que estaba al frente y cortó unos horcones, y con las latas retorcidas que quedaron hizo el techo, era un rancho muy bajito, caliente de día y muy frío de noche, ahí vivimos dos años”, recuerda.

Nomura es recordado como un hombre muy amable, quien amaba bailar tango. Fotos Archivo.
Nomura es recordado como un hombre muy amable, quien amaba bailar tango. Fotos Archivo.

Afirma que su hijo mayor fue muy importante para el sueño de tener una nueva casita porque él aportó mucho con su trabajo y uno de sus amigos les regaló los planos.

“Con el trabajo de mi hijo y con los préstamos que pedí empezamos a construir esta casa, pero como hubo que aplanar el terreno se gastó mucho más, con decirle que tantos años han pasado y aún hay muchos detalles que no se le han terminado”, añadió la señora.

Pese a los momentos difíciles que pasó por culpa del avionetazo, doña Jeannette dijo que esta situación los fortaleció como familia, pues aprendieron a valorar más la vida, y a entender qué es lo más importante.

“Yo lo que puedo decir es que la fe mueve montañas, la solidaridad existe, y que con trabajo y esfuerzo nosotros podemos salir adelante. No tenemos que doblegarnos ni sentirnos abatidos, enfrentar estas situaciones es muy doloroso, por eso hay que estar agarrado de la mano de Dios y estar preparado para todo”, finalizó.

Decenas de personas asistieron a la embajada de Japón para despedirse de Nomura. Fotos Archivo.
Decenas de personas asistieron a la embajada de Japón para despedirse de Nomura. Fotos Archivo.