Alejandra Portuguez Morales.20 septiembre

José Ronulfo Marchena Marchena estaba a pocos días de recibir su nuevo cargo como teniente coronel de la desaparecida Guardia de Asistencia Rural, título que lo ilusionaba y llenaba de orgullo; sin embargo, obtuvo un grado más alto que nunca debería ser olvidado.

Él se convirtió en héroe luego de salvar a dos niños que se estaban ahogando en playa Jacó.

Esta hazaña ocurrió hace 25 años y pocos lo recuerdan; quizás ni Marchena supo que se convirtió en el ángel para dos menores de quienes ni siquiera supo sus nombres; y aunque su familia quiso conocerlos no fue posible porque nunca trascendieron sus identidades, ni en los periódicos de esa época.

Todo ocurrió el jueves 6 de julio de 1995, él estaba en descanso cuando escuchó la alerta de que dos menores se ahogaban, así lo recuerda doña Carmen Figueroa, viuda de Marchena, de acuerdo a lo que le contaron los demás oficiales.

“Siempre fue una persona que le gustaba ayudar a los demás, a él le advirtieron que no se metiera al mar, que le tocaba a la Cruz Roja hacer el rescate, pero él apenas supo que se trataba de niños no lo pensó para tirarse”, mencionó doña Carmen.

Marchena sabía nadar muy bien porque la mayor parte de su vida la disfrutó entre ríos y playas, pero quizás el confiarse de esa agilidad le costó la propia vida.

“Los compañeros de él me dijeron que estaba en su tiempo de descanso, pero escuchó el alboroto de los familiares de los pequeños, eran agobiante, por lo que se metió al agua, dicen que ni tiempo tuvo para quitarse la ropa, porque era mucho el alboroto y nadie se atrevía a salvarlos”, recordó la viuda.

Los niños estaban a 300 metros de la orilla, el mar estaba picado, ellos andaban con unas tablas de surf de plástico y por eso fueron arrastrados.

José Ronulfo Marchen convirtió en héroe luego de salvar a dos niños que se estaban ahogando en playa Jacó. Ilustración: Felipe Quesada
José Ronulfo Marchen convirtió en héroe luego de salvar a dos niños que se estaban ahogando en playa Jacó. Ilustración: Felipe Quesada

Marchena llegó hasta donde ellos estaban, los sostuvo y mantuvo tranquilos hasta que se les acercó una embarcación pequeña y les dijo que se montaran para sacarlos; pero el valiente policía les habría dicho que prefería que sacaran a los niños, por que él sabía nadar y saldría por sus propios medios.

Desde ese momento inició el contrarreloj para este héroe, a quien le costó llegar hasta la orilla porque las olas lo revolcaban, cuando logró salir sus fuerzas no daban para más, sufrió un paro cardiorespiratorio, cayó prácticamente en la orilla y murió en la clínica de Jacó.

A Marchena lo despidieron con honores y el Ministerio de Seguridad Pública lo nombró de manera póstuma teniente coronel, en la actualidad sería un grado similar al de un comisionado, jefaturas por regiones, tal como la soñaba él.

“A él siempre le gustó la Policía, trabajaba por la seguridad”, recordó doña Carmen.

De los pocos recuerdos de don José Ronulfo Marchena Marchena la familia guarda este con cariño. Foto: Cortesía Lady Quintanilla
De los pocos recuerdos de don José Ronulfo Marchena Marchena la familia guarda este con cariño. Foto: Cortesía Lady Quintanilla

A la señora le llamó la atención que aproximadamente 15 días antes de que ocurriera la tragedia él le comentó que tenía una póliza de vida, que si él moría le darían una plata para que se ayudara; nos obstante la plata nunca llegó.

Marchena fue sepultado en el cementerio de La Julieta de Parrita, con el uniforme del Ministerio de Seguridad Pública, institución que amaba y zona en la que vivió con su familia.

La acción fue admirada por muchos, pero 25 años después pocos recuerdan el acto heroico.

A la familia de Ronulfo les hubiese encantado compartir con esos niños, pero por más que los buscaron no dieron con el paradero, incluso desconocen si eran extranjeros.

A la familia de don Ronulfo le encantaría conocer a esos niños, que ahorita deben andar en los 35 años, así que si leen esta nota o usted los conoce no dude en escribir a redaccion@lateja.cr
Los medios de comunicación informaron del heroísmo, pero en ninguna información dijeron el nombre de los rescatados. Foto: Reproducción
Los medios de comunicación informaron del heroísmo, pero en ninguna información dijeron el nombre de los rescatados. Foto: Reproducción
Los medios de comunicación informaron del heroísmo, pero en ninguna información dijeron el nombre de los rescatados. Foto: Reproducción
Los medios de comunicación informaron del heroísmo, pero en ninguna información dijeron el nombre de los rescatados. Foto: Reproducción
Juntos desde pequeños

En la memoria de doña Carmen, la viuda de Marchena, quedan los recuerdos de un amor que ella le tuvo para siempre y del cual nacieron seis hijos; ellos siguen viviendo en Parrita.

A doña Carmen aún le causa sonrisas recordarlo, aunque no siempre hubo alegrías, todo lo contrario hubo años de angustia y también de perdón, pero el matrimonio de ellos fue de los antiguos que luchaban por mantenerse unidos y así lo hicieron hasta el final.

41 oficiales de Fuerza Pública han muerto cumpliendo su deber de 1999 a la actualidad.

“Nos conocimos desde niños en Nandayure de Guanacaste, luego la mamá de él decidió irse para la zona sur y a los años mi papá decidió que nos vendríamos para Parrita, en ese entonces yo tenía nueve años, nuestras familias se volvieron a encontrar, fue cuando nos comenzamos a ver de nuevo"

“Nos casamos cuando yo tenía diecisiete años y él diecinueve, nos convertimos en padres y luchamos bastante para criar a nuestros hijos", mencionó.

Ronulfo Marchena y su esposa Carmen Figueroa. Foto: Cortesía Lady Quintanilla
Ronulfo Marchena y su esposa Carmen Figueroa. Foto: Cortesía Lady Quintanilla
Regresó para recuperar familia

No obstante, 20 años antes de que ocurriera la tragedia los hijos de Ronulfo y su esposa sufrieron de su ausencia; ya que él se fue cuando la mayoría de los hijos rondaban los diez años.

"No sé qué le pasó y se fue de la casa, dijo que buscaría un mejor trabajo en San José para darnos lo mejor, pero se nos perdió y no volvimos a saber de él”, expresó doña Carmen, quien aún recuerda el año que él los dejó.

Fue en 1975, ella se envalentonó y a sus hijos nunca les faltó nada. En marzo de 1995 Ronulfo regresó buscando el perdón y comenzó a luchar por recuperar a su familia.

“Lo perdoné, pidió traslado para trabajar en Jacó y en casa estábamos contentos que el hogar ya estaba completo, pero no nos duró mucho la emoción porque fue cuando el perdió la vida”, mencionó, al recordar que cuatro meses después nuevamente se fue, pero esta vez para siempre.

Para doña Carmen hay paz en su corazón y en su vida porque asegura que nadie es perfecto y él le dio el regalo más grande que es la compañía y amor de sus hijos.

“Creo que volvió para que lo despidiéramos, se fue en paz, porque hubo un perdón y además creo que se ganó el cielo con su hazaña de dar la vida, ¿qué más con eso? en nosotros queda su heroísmo”, expresó esta esposa.

Lady Quintanilla, hija de Ronulfo, cuenta que cuando su papá regresó, ella ya tenía dos hijos y lo que más le emocionaba era ver que los pequeños de la casa tenían un abuelo.

“De mi papá tengo pocos recuerdos y el más grande es su heroísmo hacia unos desconocidos”, dijo orgullosa.

“Mis papás tenían cuatro meses de haberse reconciliado, él estaba contento porque le iban a dar unas vacaciones y decía que iba a pasar con los nietos y mi mamá”, recordó Lady Quintanilla, hija.