El Novelón

(Video) Joven recuerda lo que pasó cuando sillas voladoras se zafaron

Henry revivió el día del accidente al ver varias fotos de lo que quedó de las sillas voladoras

Encomendarse a Dios fue lo que salvó a Henry Agüero Araya cuando las sillas voladoras realmente volaron y once niños se pegaron el susto de sus vidas.

El sorprendente accidente ocurrió el 12 de abril de 1997, en el tradicional turno que se realizaba en la plaza de Castilla, en San Miguel de Santo Domingo, Heredia. En ese entonces Agüero tenía 12 años.

En La Teja nos dimos a la tarea de buscar a Henry para que nos contara que sucedió con él desde ese día y los recuerdos que le dejó ese sonado accidente.

Para refrescarle la memoria le llevamos varias fotografías de ese día y para nuestra sorpresa nos contó que nunca las había visto, ya que ni siquiera recordaba que ese suceso fue publicado en un periódico.

Agüero recordó que él estaba en el turno debido a que su mamá trabajaba en el llamado hotel, que era un puesto de ventas de comidas que montaban en el comedor de la escuela, ubicada a pocos metros de la plaza.

“Ese día estábamos ahí y al señor de los juegos mecánicos, que tengo entendido que era la primera vez que los llevaba, no le arrancaban las sillas voladoras y creo que un muchacho le dijo ‘yo arrancó esa vara’, y el señor le respondió, ‘si usted lo arranca hay vuelta gratis para todos’ y donde dijeron vuelta gratis todo mundo agarró campo y al rato arrancó”, contó.

Henry dijo que las primeras vueltas fueron normales, pero luego todo se descontroló, la máquina se aceleró y se desmontó de las tucas que la sostenían, luego de eso no hubo forma de detenerla.

“Todo mundo empezó a volar y yo nada más escuchaba gritos. En la silla me puse a rezar y le decía a Dios: ‘que se reviente esto, que se reviente esto’, y ya luego me acuerdo ver un polvazal y me desperté cerca de donde estaban los futbolines”, recordó.

Una pareja que se encontraba ahí ayudó a Henry y le puso un paño debajo de la cabeza para que no moviera. Estando ahí acostado Agüero dijo que el todavía escuchaba como la máquina seguía dando vueltas a toda velocidad.

“La gente gritaba: ‘¡se van a matar, paren eso, paren eso!’ Fue algo horrible, no sé como nadie se murió”, añadió.

Henry contó que afortunadamente él fue uno de los que menos heridas sufrió, ya que pese a que quedó muy adolorido, solo sufrió un corte en la cabeza y una fisura en la muñeca derecha.

“Después de eso yo seguí yendo a fiestillas, me subo en todo, siento que eso fue algo que pasó en ese momento nada más y gracias a Dios que nadie se murió”.