Lo que comenzó como un pequeño negocio familiar hace más de ocho décadas hoy sigue vivo gracias a una tradición que ha pasado de generación en generación.
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Se trata de La Verdadera Herencia, un local ubicado en el Mercado Central de San José, donde todavía se preparan alimentos tradicionales como masa de maíz cascado, tamales, pan casero y tortillas palmeadas, recetas que han acompañado a la familia por muchos años.
Según contó Irene Prado, quien actualmente está a cargo del negocio, la historia de este emprendimiento familiar ya suma alrededor de 82 años y se mantiene como una herencia que hoy llega a su tercera generación.
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El negocio, originalmente, estaba a cargo de su suegra, quien fue una figura clave durante muchos años.
Sin embargo, cuando ella falleció a causa del covid-19, la familia tuvo que reorganizarse para no dejar morir el legado.
“Mi suegra era la que estaba acá. Cuando ella falleció por el covid, el negocio quedó como herencia para uno de sus hijos, pero él todavía está estudiando, entonces casi no está presente aquí”, explicó.
Por esa razón, Irene asumió la responsabilidad de mantener abierto el local y continuar con la tradición familiar.
Madrugan para mantener viva la tradición
Para que todo esté listo cada mañana, el trabajo empieza mucho antes de que salga el sol.
En la casa de la familia, varias personas ayudan con la preparación de los alimentos tradicionales.
“En la casa hay señoras trabajando, ahí están haciendo lo que es el tamal asado y el pan casero”, contó.
El esfuerzo es grande, pues muchos días deben levantarse entre las 3 y 4 de la mañana para que los productos estén listos cuando el negocio abra sus puertas.
El local atiende al público desde las 7:30 de la mañana hasta las 5 de la tarde.
Actualmente, Irene cuenta con la ayuda de dos colaboradoras: Concepción Alas, más conocida como “Conchita”, y Patricia Garro, quienes forman parte del equipo que mantiene viva la tradición.
Sabores que no pasan de moda
Entre los productos más buscados por los clientes destaca la masa de maíz cascado, una receta tradicional que lleva décadas vendiéndose.
También ofrecen tamal asado, tamales de cerdo y pollo, pan casero, tortillas palmeadas, tortillas de queso, tamales de elote y rosquillas de maíz.
Muchos de estos productos todavía se elaboran de manera artesanal en la casa de la familia.
Los precios varían según el producto. Por ejemplo, el kilo de masa de maíz cascado se vende en 1.200 colones, el tamal asado entero ronda los 4.000 colones, los tamales de cerdo cuestan 1.000 colones, el pan casero 1.200 colones y las tortillas palmeadas se venden en paquetes de 10 por 700 colones.
Según Irene, la gente sigue llegando por los sabores de siempre.
“Se vende de todo, esto se va mucho por temporadas”, comentó Prado.
Lo que sí está claro es que, después de más de 80 años, este negocio familiar sigue demostrando que las tradiciones bien hechas nunca pasan de moda.
