Farándula

Actor Álvaro Marenco, papá de Ítalo, se enfrenta a una nueva batalla por su salud

A sus 80 años, no pierde el optimismo y las ganas por vivir que lo caracterizan

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El actor Álvaro Marenco está desde hace varios días internado en el hospital Calderón Guardia enfrentando una nueva batalla por su salud.

El artista, de 80 años, está esperando ser operado de un cáncer que le detectaron y que está encapsulado a un costado de su próstata.

A pesar de que cualquiera se asustaría al saber que nuevamente tendría que enfrentarse a un quirófano y a la cama de un hospital, don Álvaro está positivo, tranquilo y con alegría que lo caracteriza.

Cabe destacar que a finales del 2021 el señorón venció al covid-19 y a una infección de riñones que complicó más su situación en aquel entonces.

El año anterior para él fue agradecimiento pero también de rehabilitación, por lo que Marenco sabe que esta es tan solo una prueba más para seguir viviendo.

Don Álvaro habló con La Teja desde su “oficina” en el Calderón y nos contó un poco lo que está viviendo.

-¿Cómo está?

En principio no tengo ningún síntoma especial o malestar, pero en el montón de exámenes que me hicieron en el camino del covid-19, me hicieron un TAC y ahí salió que tengo un cáncer que está encapsulado, al costado de donde va la próstata que tienen que sacarlo. Había otras opciones como llevar tratamientos o dejarlo ahí, pero asumí la responsabilidad de que lo saquen y no se extienda.

No es porque me doliera o tuviera algo, fue algo que salió casual y hay que estar atento, ya me habían llamado antes pero estaba fuera de San José y no pude asistir a la cita y ahora ya me pude internar.

Entiendo que ya había tenido cáncer de próstata...

Sí, en el 2004, me lo quitaron y hasta el momento nunca me enfermé. De hecho fue para la misma época, me operaron el 4 de enero, en este caso no sé.

-¿Cómo se siente al enfrentar un nuevo padecimiento?

Quizá es más serio de lo creo pero estoy optimista, me siento tranquilo y estoy dispuesto a que me lo hagan, yo defiendo el seguro porque me atienden muy bien, primero porque me reconocen por el trabajo que he hecho, ahora también por ser el papá de Ítalo y siempre me tratan muy bien.

-Él pasa muy atento a usted, supongo que es algo que le da más motivación...

Sí, siempre me viene a visitar, él es extremadamente atento, no es que los otros dos hijos que tengo no (Valentina y Daniel), pero Ítalo tiene eso, él viene y le trae helados a todo mundo y hace un ambiente muy bonito para todos.

-¿Tiene idea cuándo lo van a operar?

Ya me mandaron la dieta y según dicen, eso es una semana antes de que me operen, pero todavía no tengo idea.

-¿Qué hace mientras espera?

Hay cosas en las que uno no puede dejar de hacer, si uno está mejor del de la par, no hay por qué no ayudarlo a comer, a veces me siento en la cama a hacer yoga y la gente se me queda viendo, también me voy a corredor, casi que tengo como una oficinita al lado de los ascensores y también el está el show de Ítalo cuando viene, que ese lo disfrutamos mucho todos los que estamos aquí.

Yo lo veo como una manera de humanizarme más, te saca de la burbuja rutinaria en la que vivís y conocés las situaciones de los demás.

-Siempre nos llama la atención de que usted es una de esas personas que se nota que le gusta y disfruta vivir, ¿es así?

Sí, yo hace un año estaba con cuidadores y sin poder caminar y viendo lo que después vino, no fue un mal año, fue de retos, de recuperarme, me obligué a hacerla y me fue bien, diría que de los 365 solo tuve unos 10 o 12 bastante jodidos, pero después tuve mucho aprendizaje.

No hice mucho teatro más que una función con Leonardo Perucci, que fue como para probarme, hice unos cortometrajes, una película con temática gay y hasta recibí un premio de una película que hice en el 2018, pero el resto fue de ir a la piscina a terapia y de superar todo lo malo que me pasó, digamos que fue como de agarrar el hijue... toro por los cuernos.

-¿Su familia qué tanto tuvo que ver para que ese año no fuera tan duro como parecía?

Mucho, los dos nietos, Luka e Irene ya saben quién es el abuelo Nono y me llenan de energía, mis tres hijos están emocionalmente bien con sus parejas, me gustan las personas que escogieron.

Yo puedo decir que estoy golpeado por una enfermedad pero la vida me ha dado muchos privilegios, he podido hacer lo que me gusta, tengo personas que me quieren y que están cerca, al igual que mis amigos, como Esteban Ramírez y Leynar Gómez, que tienen 30 o 40 años menos que yo, pero somos como Los Tres Mosqueteros, que nos llevaban muy bien y también tengo amigos de mi generación a los que veo un poco menos pero sé que están ahí.

-Es que usted no va acorde con su edad...

Sí, de hecho ya no tengo a Roxana (Campos, expareja) para que me traiga de un huevo como lo hacía, me decía que era un desubicado por ponerme la ropa de Ítalo

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