Farándula

Apareció en portada de famoso disco de Nirvana y nunca recibió un cinco

El segundo álbum de la extinta banda liderada por Kurt Cobain, “Nevermind”, ha vendido más de 30 millones de copias desde su lanzamiento

Spencer Elden no fue un niño cualquiera. Hace 30 años, cuando apenas tenía cuatro meses apareció en la portada del álbum “Nevermind”, una de las más célebres de la historia de la música.

Además el disco fue un pegue y catapultó a la fama a Nirvana, que puso el género grunge en el radar internacional.

Se trataba del segundo álbum de la extinta banda liderada por Kurt Cobain y que ha vendido más de 30 millones de copias desde su lanzamiento. Además, la carátula se ha reproducido hasta la saciedad en todo tipo de productos, por lo que la cara del joven está, literalmente, en millones de hogares, locales de ocio y salas de exposiciones de todo el mundo.

“Es extraño formar parte de una imagen tan icónica culturalmente porque, realmente, no tuve nada que ver con ella. Mi madre tiene una historia loca. Dice que, cuando era joven, tuvo una especie de visión de que su bebé iba a estar en todas partes”, contó a The Guardian en 2015.

La revista Icon, del diario español El País, recordó la historia de Spencer en los últimos días, la cual es sorprendente.

Así comenzó.

Inicialmente, tanto Nirvana como Robert Fisher, director de arte de la discográfica Geffen Records, se plantearon un concepto visual mucho más explícito para ilustrar “Nevermind”.

“Kurt quería un bebé que estuviera naciendo bajo el agua. En aquella época, antes de que existiera Internet, había que ir a la librería local y revisar los libros de partos para encontrar fotos. De modo que es lo que hice... pero no pude encontrar ninguna foto buena. Todas eran demasiado explícitas para usarlas”, explicó Fisher.

Tras descartar la idea de mostrar un parto, no les quedó otra que recurrir a un bebé sumergido.

“Entonces a Kurt se le ocurrió añadir un anzuelo para hacer la escena más impactante. Pasamos la tarde sentados pensando en todas las cosas divertidas que podríamos poner en él. No recuerdo a quién se le ocurrió la idea del billete de un dólar, pero a todos nos pareció que era bastante buena”, dijo.

El elegido para captar esa imagen fue el fotógrafo Kirk Weddle.

“En ese momento yo intentaba hacerme un nombre como el chico de la fotografía submarina, pero cuando me pidieron que hiciera la portada para Nevermind no tenía idea de si podría hacerlo. Hacerle fotos a un bebé era nuevo para mí. ¡No quería que acabara ahogándose por mi culpa!”. Afortunadamente, no hubo que lamentar ninguna desgracia. Sobre todo, porque el anzuelo y el billete se insertaron en un laboratorio días después”, afirmó al medio.

Por aquella sesión de apenas cinco minutos, realizada en el centro acuático de Pasadena, Kirk cobró 1.000 dólares (610 mil colones al tipo de cambio actual).

La cifra lo cubría todo: desde el equipo necesario hasta la contratación de un buzo para posibles rescates.

“Sabía que tenía la foto buena. Así que, por si acaso, decidí ir a una escuela de natación para niños y meter a media docena de bebés en el agua. Había una niña de diez meses de edad que pensé que podría funcionar, así que le hice una foto de perfil. Pero a la discográfica le encantó la original de Spencer”, explicó Weddle.

Su momento.

“Acabaron eligiéndome a mí. Y creo que se debió a mi pene: muchos de los otros bebés eran niñas. Me alegro de que no fuera para algo como un álbum de los Backstreet Boys”, bromeó Spencer en una entrevista que concedió en 2015.

“Mis padres sabían quiénes eran Nirvana, pero no estaban muy interesados en la escena grunge. Mi padre, Rick asistía en ese momento a la escuela de arte y sus amigos le pedían a menudo ayuda para sus proyectos. Así fue como su amigo Kirk le llamó y le dijo: ‘¿Quieres ganar algo de dinero hoy y tirar a tu hijo a la piscina?’. Mis padres me llevaron allí, al parecer me soplaron en la cara para estimular mi reflejo de inmersión, me sumergieron, me hicieron algunas fotos y me sacaron. Eso fue todo. Les pagaron 200 dólares y se fueron a comer tacos después”.

Al principio, Spencer, quien era conocido como Nirvana Baby, se sentía orgulloso de su hazaña acuática y hasta se tatuó el logo de Nevermind en el pecho.

Después de abandonar sus estudios un año antes de graduarse en el instituto, sus progenitores le animaron a ingresar en una escuela militar. Duró poco, pues ya sabía que quería dedicarse al mundo del arte. Actualmente sigue residiendo en Los Ángeles y se dedica profesionalmente al arte urbano.

A diferencia de cuando era adolescente, con el paso del tiempo Spencer ha ido cambiando su discurso sobre su participación en la famosa portada.

Si bien en 2011 vacilaba con que muchas personas se rieran del tamaño de su miembro ―”mi novia sabe la verdad sobre eso”, decía―, en 2016 contó a la revista Time justo lo contrario.

“Cuando voy a un partido de béisbol suelo pensar: ‘Probablemente todos en el estadio me han visto desnudo siendo un bebé’. Siento que pasaron por encima de mis derechos como persona”.

Nunca ninguno de los dos miembros supervivientes de la banda, Dave Grohl y Krist Novoselic, lo han contactado.

Otro aspecto que ayuda a comprender este resentimiento es que los Elden, más allá de los 200 dólares que les dio Kirk Weddle, no han percibido desde 1991 ni un céntimo por derechos de una imagen ya legendaria.

Cuando Spencer cumplió un año, el sello de Nirvana solo les mandó un álbum de platino y un oso de peluche.

“Todos los que participaron en el disco tienen toneladas y toneladas de dinero. Me siento como si fuera lo último del grunge. Vivo en casa de mi madre y conduzco un Honda Civic. Es difícil no enfadarse cuando oyes la cantidad de dinero que había en juego”, explicó en Time.

En un momento, se planteó la posibilidad de emprender acciones legales contra Geffen Records, pero terminó desistiendo al pensar que era una batalla perdida.