El bailarín panameño Miguel Coronado está viviendo uno de esos momentos que durante años soñó con volver a experimentar.
Este domingo 20 de setiembre debutará en la tercera temporada de Mira quién baila, donde hará pareja con la locutora Rose Davis, y aunque ya tiene bastante experiencia en este tipo de formatos, reconoce que llegar a Costa Rica le mueve muchas emociones.
Coronado, de 39 años, ya había participado en programas de baile en Panamá, por eso, cuando surgió la posibilidad de venir al formato de Teletica, sintió que los planetas se alinearon para volver a juntar sus dos grandes pasiones: el baile y la televisión.
—¿Cómo se dio la oportunidad de venir a Mira quién baila?
Ya había hecho estos formatos en mi país en años anteriores, pero desde 2018 ya no se hacen. Entonces, entre mi pasión por el baile y la televisión, esto era lo ideal para unir ambos mundos.
—¿Usted buscó la oportunidad o alguien lo recomendó?
La historia correcta es que a Javi (Javier Acuña) lo conocí en Panamá, porque él estuvo también en un formato parecido en 2013 y habíamos tenido conversaciones sobre la posibilidad de ver qué pasaba si venía acá, pero no se había dado nada.
Este año pude conversar con la producción. Ellos me contactaron, me hicieron la propuesta y yo acepté, encantado de venir, porque me gusta este tipo de formato de televisión mezclado con baile.
—Ya conocía a varios de los bailarines entonces...
Soy bailarín, coreógrafo y también jurado de algunas competencias. Con César (Abarca) vine el año pasado a un evento, fui jurado y me tocó evaluar a sus estudiantes y a él mismo compitiendo, y ahí nos conocimos.
Igualmente, Yessenia (Reyes) también ha ido a Panamá como jueza y ha evaluado a mis estudiantes. A Lucía (Jiménez) también la conocía antes, porque el mundo de la salsa nos había hecho coincidir en algunos escenarios. A Javi también lo conocí; a Yeinier (Jiménez) lo conocí en Panamá bailando salsa.
Con Alhana (Morales) hay algo curioso: yo soy fan de Alhana, toda la vida la he seguido en Instagram y me encanta ver sus videos. Yo la contacté el año pasado para llevarla a Panamá, para que diera talleres, clases y se presentara con su show y no pudo. Entonces, como si fuera el destino, yo llegué y le dije, “bueno, tú no viniste a Panamá, ahora yo vine a buscarte a Costa Rica”.
—¿No se ha sentido tan solo, entonces?
Con Iñaki (Saez), mi compañero de casa, somos los dos nuevos y estamos siempre juntos. Nos hemos llevado superbién. A pesar de que somos de dos mundos totalmente diferentes, hemos sabido comunicarnos. Y creo que es como si Rose y yo fuéramos primos. Tenemos mucha gente en común: a ella le gusta la música que me gusta y conocemos a muchas de las mismas personas. Entonces no me siento como el nuevo, la verdad.
— ¿Cómo llega el baile a su vida?
Mi primera pasión no fue el baile; yo no lo veía dentro de mis objetivos. A mí, lo que me llamaba la atención era la televisión: presentar, estar en un programa, la actuación.
Pero en el colegio siempre te obligaban a bailar. Yo no era muy aplicado, si me iban a poner buenas notas por bailar, pues yo bailaba lo que fuera.
Coreógrafos experimentados me vieron y me dijeron: “Oye, tú tienes talento, deberías hacerlo”. Lo ignoré durante unos dos años, pero siempre he tenido claro que hay que tratar de buscar dónde sobresalir y dedicarte a algo que realmente te guste y sepas hacerlo bien.
—¿Cuánto tiempo estuvo en Dancing with the Stars Panamá?
Estuve en tres temporadas y luego hicieron un formato diferente en el que también participaban famosos y bailarines, pero con una temática distinta, y también estuve en ese. El último fue en 2018.
Uno de mis objetivos al venir a Costa Rica es que todo el mundo en Panamá se dé cuenta de que estoy aquí para ver si les despierta esas ganas de volver a hacerlo y darles oportunidades a los talentos locales.
—¿Ya había venido antes?
Fui tripulante de vuelo de una aerolínea panameña por seis años. Esa aerolínea tenía muchos vuelos de Panamá a San José, entonces yo venía mucho, pero llegaba a dormir.
Una de mis primeras competencias de baile de salsa, fue aquí también. Siempre he estado familiarizado con este país, que me ha abierto las puertas.
La gente es superamable, me encanta el clima, la comida y la he pasado muy bien, pero esta es la primera vez que me he quedado un periodo largo y he podido conocer un poquito más.
—¿Cómo fue esa primera impresión con Rose?
Estaba un 80% seguro de que me iba a tocar con Rose, porque creo que tenemos muchas similitudes de personalidad. Obviamente, el colorcito de piel, la pareja de chocolate y el hecho de ser caribeños.
El día en que me enteré de que era ella, creo que inmediatamente hicimos clic. Rose tiene un carácter muy fuerte, pero yo también. Los dos tenemos la capacidad de que cuando alguien está estresado, el otro baja, y cuando el otro se estresa, el primero hace lo mismo. Conversamos muchísimo de nuestras raíces.
| Tiene su academia | No come tanto | Géneros latinos |
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| Tiene su escuela de baile Dance Town Panamá desde hace 10 años donde forma niños, jóvenes y adultos que quieren competir o solo disfrutar. | Lo único que lo tiene sufriendo es que siente que aquí se come mucho y más arroz y frijoles y el estar lejos de su familia. | Su fuerte son lo géneros latinos más que el ballroom. Teme que le ponga swing criollo o bolero criollo porque no sabe. |




