Erick Quirós.23 agosto

Cada vez que David Valverde, integrante del dueto Chillax, se despierta, lo primero que hace es buscar un espejo para ver la cicatriz que tiene del lado izquierdo de su cabeza y agradecerle a Dios por estar vivo.

Chillax está cada martes en Sin Peláez en la lengua. Cortesía.
Chillax está cada martes en Sin Peláez en la lengua. Cortesía.

El joven, de 27 años e hijo del músico de temas infantiles Germán Valverde (Maromero), tiene una historia de vida que fácilmente le pone los pelos de punta a cualquiera, pues estuvo al borde de la muerte cuando era niño.

Por eso hoy se dedica a sonreír e inyectar a todos con su buena música y energía, su forma de agradecer el milagro de la vida.

David, quien toca al lado de su hermano Diego, tuvo que ser operado a los once años de una trombosis cerebral ya que luego de un viaje que hizo junto con su familia por Centroamérica, contrajo alguna enfermedad que lo mantuvo durante casi dos meses internado en el hospital de Niños.

Debido a lo anterior, hace una semana su mamá, doña Rosita, tuvo que regañar en vivo al presentador Gustavo Peláez, quien en su programa “Sin Peláez en la lengua” pasa vacilando al músico por el corte de pelo y por algunos de sus gestos.

En el especial del Día de la Madre del espacio, la señora decidió contar parte de la historia y le dio una gran lección de vida al colombiano, aunque quién sabe si el hombre echó pa’ l saco.

“Si sirve para inspirar que así sea, eso es Chillax”, David Valverde, músico.
David no se tapa de ninguna forma su cicatriz. Cortesía.
David no se tapa de ninguna forma su cicatriz. Cortesía.

Por eso, decidimos conversar con David para conocer más detalles de la dura experiencia que vivió siendo un niño.

–¿Recuerda bien qué le pasó?

Sí, aunque es algo que no suelo contar pero cuando me lo preguntan no tengo problema en decirlo. Estaba en quinto grado de la escuela y a esa edad llegábamos contando chistes sobre nicaragüenses, por lo que mis papás, que siempre han sido muy inclusivos, decidieron llevarnos de vacaciones a Nicaragua para que conociéramos un poco la cultura y a los amigos que tenían y dejáramos de hacer bromas de esas.

Fuimos en Ticabús y había mucho frío por el aire acondicionado, pero cuando nos bajábamos había un calor infernal y luego nos montábamos al bus y otra vez frío por lo que me dio una sinusitis muy rara que se fue subiendo hasta el cerebro, aunque eso es algo que no está claro porque también pudo haber sido por consumir agua.

–¿Qué le pasó?

De repente dejé de responder, no reconocía a mi hermano y me dieron vómitos y calentura. Allá me atendieron y me recomendaron que mejor regresará a Costa Rica para saber qué era. En ese momento no estaba tan mal, pero cuando llegamos aquí fue que me dio la crisis.

27 años tiene el músico.

–¿Cómo fue eso?

No podía decir mi nombre y se me cruzaron los cables completamente. No podía ni sostener una botella de refresco que llevaba en la mano. De hecho recuerdo que cuando íbamos para el hospital, mi mamá iba muy rápido porque como ella estudió educación especial sabía que algo grave estaba pasando. Me recibieron y me internaron de una vez.

Maromero y su esposa pusieron a su hijo en manos de Dios. Cortesía.
Maromero y su esposa pusieron a su hijo en manos de Dios. Cortesía.

–¿Cuánto tiempo estuvo internado?

Unos dos meses, casi siempre estuve en cuidados intensivos. A veces se me vienen unos flashazos (recuerdos) de niños que conocí y a los que les iban dando la salida o se morían.

–¿Qué más recuerda?

Que mis papás tuvieron que vivir dos meses en el hospital, estaban muy preocupados porque yo solo sabía decir no sé. Nunca pensé que me iba a morir, siempre estuve positivo. En algún momento mi mamá me llevaba carteles con letras para que fuera reconociendo palabras, pero yo casi no podía hablar, de hecho toda la parte derecha de mi cuerpo se inmovilizó.

–¿Qué día se asustó más?

El primer día que ellos se fueron para la casa (papás) empecé a convulsionar y tuvieron que llamarlos para decirles que me iban a operar porque me estaba muriendo, pero necesitaban sus firmas para que pudieran abrirme la cabeza. Mi papá cuenta que cuando iba de camino para el hospital mi mamá estaba llorando y él le dijo: ‘David es hijo de Dios, no llorés’ y ella no podía contenerse, entonces él paró el carro y le advirtió que hasta que no se calmara no se moverían. Papá le pidió que me entregara a Dios y ella decía que no podía, por lo que cerró los ojos y seguro vio una imagen de Él (Dios) me recibía y luego me devolvía a sus brazos, ahí fue donde se calmó.

–¿Qué pasó después?

No se sabía si iba a salir en sillas de ruedas o con parálisis completa, así que ella se despidió de mí y me dio una cruz. Ella ya me estaba dando el adiós, pero cuando desperté, milagrosamente empecé a mejorar y apenas vi a mi papá le dije su nombre.

–Cuéntenos sobre el tema del peinado, ¿qué significa?

El tema del pelón es muy vacilón porque a mí no me crece cabello sobre la cicatriz, pero sí alrededor así que me la podía tapar solo cuando me creciera el cabello, pero decidí que a partir de ese momento iba a ver mi cabeza y pensar que Dios me dio una segunda oportunidad de vida, para que cada vez que despierte lo haga todo lleno de positivismo y disfrute cada día al máximo.

A los tres meses de la operación, ya hacía lo que los demás niños hacen. Cortesía.
A los tres meses de la operación, ya hacía lo que los demás niños hacen. Cortesía.

–¿No importa que le vean la cicatriz?

La verdad no, es parte de mi pasado y si puedo inspirar a alguien con esta bienvenido sea. Mucha gente me reconoce gracias al corte de pelo.

–¿Le quedó alguna secuela de todo lo que enfrentó?

Sí, porque me afectó la parte izquierda del cerebro, y a veces me cuestan cosas como la comprensión de lectura, así que me toca leer dos veces para entender. No obstante puedo tocar varios instrumentos y en matemáticas me ha ido bien.

–¿Qué enseñanza le quedó de todo eso?

Cuando salí del cole me fui a conocer el mundo con mi hermano, no sabíamos qué estudiar y queríamos hacer algo que inspirara a la gente y fue así que nació Chillax para inspirar a la gente a disfrutar el día a día en nuestros conciertos damos ese mensaje.

–¿A qué lugares fueron?

El viaje fue hace seis años y conocimos Europa y la India, a los dos meses ya no teníamos plata y solo nos quedaron los pasajes para ir a Francia y no sabíamos qué hacer. Mi hermano llevaba un ukulele y yo un tamborcillo por lo que nos pusimos a tocar y de pronto nos empezaron a dar plata, así pudimos llegar a La India y colaborar con los niños.

Doña Rosita le pidió a Peláez que de ahora en adelante le tenga más respeto a su hijo. Captura de video
Doña Rosita le pidió a Peláez que de ahora en adelante le tenga más respeto a su hijo. Captura de video