Entre todos los recuerdos que la periodista deportiva Gabriela Jiménez metió en sus maletas tras más de un mes cubriendo el Mundial 2026, hay uno que jamás cambiaría por nada y que en unos años valdrá millones de colones.
Se trata de una gorra blanca de la FIFA, que en un inicio había sido adquirida junto con otro souvenir; sin embargo, antes de terminar la Copa del Mundo, adquirió un gran valor.
Resulta que el astro portugués Cristiano Ronaldo estampó su firma en dicha gorra gracias a la ayuda de un señor que conocieron en un entrenamiento.
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Gaby ya tiene claro que ese tesoro no volverá a usarse y que su siguiente misión será comprar una caja de acrílico para proteger la firma y conservar uno de los recuerdos más especiales de su carrera.
Lo curioso es que esa gorra originalmente la había comprado como un regalo para su papá.
“Yo había comprado esa gorra para él, pero pensé que, al ser blanca, la firma de Cristiano se iba a ver lindísima. Gracias a un contacto que hicimos allá logramos que él se la llevara para que Cristiano la firmara. Cuando la tuve en mis manos dije: esto hay que guardarlo para toda la vida”, contó entre risas.
Aunque Gabriela no esconde que es una fiel admiradora de Lionel Messi, asegura que nunca ha entendido la rivalidad entre ambos futbolistas.
“Yo soy Messi lover, pero también admiro muchísimo a Cristiano. Tener una firma de él, en su último Mundial, es un regalazo. Es el recuerdo material más valioso que me traje”, reconoce.
El Mundial que soñó
La cobertura del Mundial 2026 fue mucho más que asistir a partidos o hacer enlaces en vivo. Para Gaby, significó cumplir un sueño que tenía desde pequeña.
“Fue la experiencia periodística más gratificante y hermosa que he vivido. Yo quería ir a trabajar, trasnochar, comer a las tres de la mañana, sentir el estrés, la adrenalina... exactamente eso fue lo que viví”, mencionó.
Durante 53 días, prácticamente no tuvo descanso. Las jornadas comenzaban muy temprano y terminaban entrada la madrugada, editando reportajes, preparando transmisiones y recorriendo largas distancias por Miami.
“Había días en que ni siquiera podíamos sentarnos tranquilos a desayunar porque estábamos editando o planeando la cobertura del día”, dijo.
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El compañero perfecto
Toda esa aventura la compartió con el camarógrafo José Ramírez, con quien terminó formando una amistad muy especial.
Antes del viaje apenas coincidían en algunos partidos del campeonato nacional, pero convivir durante más de un mes hizo que desarrollaran una gran complicidad.
“Gracias a Dios me puso a José como compañero. Tenemos valores muy parecidos, los dos somos muy creyentes y trabajadores. Hoy lo considero como un hermano”, expresó.
Las largas horas en carretera también dejaron espacio para las bromas, los karaokes improvisados, las hamburguesas de madrugada y conocer más de sus familias.
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Pero no todo fue color de rosa. El intenso calor y la humedad de Miami le jugaron una mala pasada, según contó, el mismo día de la inauguración del Mundial, la cual no vio porque le dio una insolación horrible.
“Le dije a José: ‘O me voy a desmayar o me voy a vomitar’. Tuve que buscar sombra y tomar hidratantes porque ya no podía caminar”, recordó.
Además, la semifinal no la vivió como deseaba porque se enfermó de gripe y eso afectó su garganta, por lo que tampoco pudo conocer Nueva York, pues pasó encerrada sola en el apartamento el día anterior.
Grandes jugadores
La cobertura también le permitió vivir momentos que difícilmente olvidará.
Uno de ellos fue cuando Cristiano Ronaldo llegó a uno de los entrenamientos de Portugal y la volteó a ver tras llamarlo por su nombre. Dicho video ya superó el millón de reproducciones en sus redes.
También consiguió entrevistar a Erling Haaland tras hacer fila durante horas bajo el sol para ganarse el turno para hacer una pregunta.
Y como si eso fuera poco, logró fotografiarse con el brasileño Ronaldo Nazario, a quien ha admirado por años.
“Cuando lo vi no lo podía creer. Le pedí una foto y fue superamable. Son momentos que me voy a llevar toda la vida”.
Lo que realmente vale
Además de la gorra firmada por CR7, Gabriela regresó con una jacket edición especial de Argentina, pines oficiales de la final, una botella conmemorativa de la FIFA y varios recuerdos exclusivos de la Copa del Mundo.
Sin embargo, asegura que nada supera las emociones que vivió en la semifinal cuando entró al baño del estadio y se puso a llorar al dimensionar que no estaba soñando.
“Me dije: ‘Gaby, estás en una semifinal de un Mundial, vas a ver a Messi’. Me acordé de mi abuelito, que era superfutbolero y ya falleció. Pensé cuánto me hubiera gustado contarle que había cumplido ese sueño”, dijo casi llorando.
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Por eso, aunque la gorra firmada por Cristiano Ronaldo ocupa un lugar privilegiado entre sus pertenencias, Gaby tiene claro que el mejor souvenir que se trajo del Mundial no cabe en una vitrina.
“Los recuerdos, las vivencias y todo lo que sentí allá valen mucho más que cualquier cosa material. Eso es lo que me voy a llevar para siempre”, indicó.










