Por: Rafael Ramos.   12 marzo

“Mi esposo y yo tenemos problemas de pareja y ya fuimos a terapia, pero él no tiene interés en seguir con la ayuda porque dice que la que debe cambiar soy yo a pesar de que él es el celoso y controlador. Dice que tengo problemas de carácter y que complico todo. Dejé de ir a terapia hasta que él vuelva, pero seguimos igual. Ya estoy cansada porque nos enfrascamos en discusiones muy fuertes y cuando le planteo que quiero el divorcio cambia por unos días. Es lo mismo todo el tiempo”.

1. Toda terapia, ya sea personal o de pareja, requiere una buena disposición de las personas. El objetivo no es enfocarse en quién tiene la culpa, sino que el reto es determinar por qué se dan los problemas y entender cómo afectan el vínculo. Se debe definir quién tiene la cuota de responsabilidad para asumirlos como algo propio y enfocarse en resolver.

2. La terapia no puede verse como un campo de batalla, donde sesión a sesión debe salir algún ganador. La idea de ir a terapia es buscar conciliar para resolver y confrontar ideas, orientadas al establecimiento de una comunicación positiva y a la búsqueda de acuerdos sanos.

3. La terapia se realiza con el objetivo de tener la posibilidad de lograr una experiencia de vida satisfactoria, pero se requiere apertura por parte de los dos para identificar las cuotas de responsabilidad sin caer en la culpabilización sin sentido, pues esto se vuelve profundamente improductivo.

4. Si ustedes son conscientes de que la comunicación no fluye, que los problemas no se resuelven, que viven bajo un esquema de saturación emocional y lo que se propone siempre es el divorcio, más bien se hacen más profundas las heridas.

5. Hay dos formas de vivir la vida en pareja: centrados en el conflicto, lo cual es doloroso, frustrante y genera consecuencias negativas o asumir, entender, comprender, negociar y proponer para resolver y desde ahí estabilizar la relación. Mucho de esto implica asumir nuestros problemas personales para verlos como propios y enfocarnos en la búsqueda de soluciones.

6. Creo que usted y su esposo están frente a una realidad y no vale la pena seguir sobre esta ruta de tanto pleito y tanta complicación pues mañana podrían estar frente al desamor, una separación o un divorcio. Resuelvan o compliquen sus vidas, ustedes eligen.

Envíe sus consultas al correo ramosdeapoyo@lateja.cr