Silvia Núñez.6 enero
Copero (al centro) le regaló parte de su premio a los otros dos improvisados (los otros dos de naranja) que llegaron a la final. Cortesía
Copero (al centro) le regaló parte de su premio a los otros dos improvisados (los otros dos de naranja) que llegaron a la final. Cortesía

Dering Mendoza, más conocido como “Copero”, demostró que es bueno para capearse un toro y que tiene un gran corazón.

Este joven oriundo de Pocora, en Guácimo de Limón, fue elegido la noche del domingo como el mejor torero improvisado de las corridas de toros de Zapote 2019-2020.

El valiente, de 28 años, fue premiado durante la última transmisión del 6 y se ganó ¢1 millón por ser el que mejores faenas le sacó a los cachudos durante los 12 días de corridas.

Pero Copero, en vez de dejarse la platica para él solito, decidió compartir el premio con los improvisado que quedaron en segundo y tercer lugar. Los afortunados fueron José Mario Rodríguez, a quien le regaló ¢300 mil, y Carlos Eduardo Cid Lara, conocido como “Duende”, a quien le dio ¢200 mil.

“Siento que ellos también dieron su mayor esfuerzo en la plaza. Ellos también estuvieron los 12 días de corridas y era injusto que premiaran solo a uno”, señaló.

¢1 millón al mejor improvisado
Dering dice que pondrá el trofeo en la casa de sus abuelos, que son los que más sufren cuando va a los toros. Cortesía
Dering dice que pondrá el trofeo en la casa de sus abuelos, que son los que más sufren cuando va a los toros. Cortesía

Frederick Fallas, productor de Toros del 6, explicó que cada año ellos premian al mejor de los improvisados y que tienen un reglamento y un jurado de lujo que en cada corrida los va evaluando.

“Hay un reglamento que tenemos, que va dando una puntuación. Por ejemplo, por cada levantín, por brincarse al toro, por tocarlo, por no permitir que el toro lo revuelque.

"Tenemos cuatro jurados haciendo la suma por corrida: Óscar Santamaría (jefe de plaza), Giovanni Garro (jefe de juegos de la plaza), Mario Alfaro (productor de Toros del 6) y Álvaro Zamora (estadígrafo de la plaza de toros). Ellos nos van diciendo los ganadores de oro, plata y bronce por fecha y al final se suman las puntuaciones y se premia al improvisado que hizo la mejor labor”, explicó.

“El Coloradilla, de la ganadería 3X, es el mejor de todos. Era el toro que más imponía respeto en una plaza y nadie se le metía, pero yo le gané dos círculos de la muerte y para mí fue algo muy grande”, Dering Mendoza, torero improvisado.
Nada lo saca del redondel

Dering contó que la pasión por asistir a los redondeles y meterse a la arena para divertirse con los toros la tiene desde que era un niño y que apenas apagó las 18 velitas (cumple el 22 de diciembre) se fue a estrenar la cédula a Zapote.

Desde entonces no ha dejado de asistir un solo año, ni siquiera cuando recibió el peor levantín de su vida, que lo mandó al hospital inconsciente y todo.

“El 18 de noviembre de 2017 recibí una cornada muy fuerte en la pierna derecha que casi me corta la (arteria) femoral. Si eso hubiera pasado no estaría contando la historia. Eso fue en las corridas de Pocora y apenas me recuperé me fui para Zapote ese año. Fue por exceso de confianza que me pasó, no pude llegar a la barrera en el momento justo para meterme en el burladero. Vieras, me agarró como un juguete”, recordó.

La premiación se hizo en la corrida del domingo en la noche, que fue la última en Zapote. Cortesía
La premiación se hizo en la corrida del domingo en la noche, que fue la última en Zapote. Cortesía
“He tenido quebraduras en la mano derecha, los tobillos, un toro me quebró las costillas. De todo me ha pasado, pero ahí sigo de jupón”, Dering Mendoza, torero improvisado.

Este no ha sido el único premio que Copero, apodo que recibió por herencia de su abuelo, se ha ganado por su valentía ante los cachudos. En el 2015 también fue elegido como el mejor improvisado de las corridas de Pedregal y cuenta con dos premios Tauro.

A chinear a los abuelos

Mendoza tiene ocho años de trabajar como pintor de buses en una empresa de Siquirres y contó que, cuando llega diciembre, sus jefes ya saben que le tienen que dar vacaciones pues debe irse a hacer lo que tanto le gusta.

Además, explicó que con el medio millón de colones que se ganó, le pondrá piso de cerámica a la casa de sus abuelitos, que fueron los que lo criaron y los que más sufren cada vez que les avisa que va para los toros.

Copero tiene 10 años de ir a las corridas en todas partes del país, pero asegura que las mejores son las de Zapote. Foto: Rafael Pacheco
Copero tiene 10 años de ir a las corridas en todas partes del país, pero asegura que las mejores son las de Zapote. Foto: Rafael Pacheco