Rafael Ramos.2 junio

“Estuve casada por varios años y nunca fui feliz porque mi esposo tenía actitudes muy difíciles. Hablé con él muchas veces, pero nunca quiso cambiar su carácter, sus celos, su falta de detalles y la cero comunicación. Hace poco me dijo que mejor nos divorciáramos y lo firmamos rápido. Tengo que confesar que me sentí bien, pero ahora me pasa mensajes diciendo que me propuso el divorcio para saber si estaba comprometida con la relación y como dije sí, él no hizo ningún cambio. La verdad no lo entiendo, siempre me culpa de todo y creo que no es así”.

1. Cuando una relación a lo largo del tiempo no resuelve los problemas que tienen que ver con la comunicación, el afecto o el carácter, tarde o temprano se desgasta el amor y el resultado es terminar, porque deja de tener sentido seguir juntos.

2. Él es una persona compleja en el manejo de las situaciones porque si en realidad tenía el deseo de arreglar las cosas, ¿por qué no se lo propuso? ¿Por qué le propuso el divorcio? Lo cierto es que este tipo de estrategias, lejos de contribuir a la estabilidad, simplemente reflejan una actitud poco conciliadora para resolver.

3. Frente al divorcio, no tiene sentido empezar a analizar sobre por qué la otra persona actúa así tal, si fue su culpa o no o si la historia pudo ser diferente. Si considera que habló muchas veces, buscando soluciones y él no contribuyó a que éstas se dieran y ahora sale con este discurso, lo mejor es no desgastarse y si él quiere hacer esta interpretación, pues que camine sobre esta senda.

4. Cuando se desvía la atención de los problemas o no se proponen soluciones, se genera un desgaste que crea múltiples problemas y no permite que se avance. Usted no puede entrar en contradicción, su foco de atención en este momento debería ser recuperarse de su separación, replantear su vida, empezar a crecer y avanzar.

Envíe sus consultas al correo ramosdeapoyo@lateja.cr
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