Farándula

Gustavo Rojas cuenta cómo le pidieron sustituir a Ignacio Santos en ¿Quién quiere ser millonario?

La tranquilidad que vivía Gustavo Rojas después de pasar varios días en la playa en su minicasa rodante, en dos toques se transformó en nervios por sustituir a Ignacio Santos en ¿Quién quiere ser millonario?

La tranquilidad que vivía Gustavo Rojas después de pasar varios días en la playa en su minicasa rodante, en dos toques se transformó en nervios cuando en Teletica le solicitaron, el pasado viernes, que fuera el sustituto de Ignacio Santos en ¿Quién quiere ser millonario?

Tavo, quien está pronto a pensionarse, debutará este martes como presentador del programa de trivias del 7, debido a que Nacho fue operado de su tobillo derecho el viernes anterior.

Más allá de las ansias que conllevan guiar un programa de esa categoría, el actor se siente comprometido a hacer un excelente trabajo para que así Santos pueda estar tranquilo de que su proyecto está en muy buenas manos.

–¿Cómo toma la oportunidad de ser presentador en ¿Quién quiere ser millonario?

Fue una agradable sorpresa, acompañada de una responsabilidad muy compleja porque es sustituir durante unos pocos programas, a una persona que durante años ha sido la imagen emblemática de un espacio superposicionado y eso no es lo mismo que hacer un programa en el que vos le podés poner tu sello desde el principio.

Sé que van a ser inevitables las comparaciones, pero yo le agradezco mucho al canal la confianza y es un honor sustituir a un hombre con el plante, el profesionalismo y la seriedad de don Ignacio, que es difícil de igualar. Espero que él me dé la aprobación y se sienta tranquilo de que mientras él no está, yo lo represento dignamente.

–¿Ve el programa?

Claro, soy un fiel seguidor del programa, por lo menos siento que conozco la mecánica y me siento familiarizado porque lo veo cada martes.

–¿Cuál Tavo se podrá ver?

El programa te da un tono, es un formato que tiene un delicado equilibrio entre ser amable, respetuoso con el participante, ecuánime, no sugerir con miradas o actitudes las respuestas, pero al mismo tiempo animarlo a que participe. El tono ideal es el que le ha dado históricamente don Ignacio.

–¿Le gustaría que se lleven los 30 millones bajo su conducción?

Sería ideal de que yo fuera amuleto de buena suerte para los participantes y ojalá se lleven bastantes millones.

–¿Sabe cuánto tiempo estará en pantalla?

No tengo ni idea, todo depende de la salud de don Ignacio, sé que es esta semana, pero si él se incorpora la otra, listo, habrá sido un honor.

–¿Le gustaría estar en la silla caliente en algún momento?

A mí me encanta la televisión, pero como concursante no creo porque se pondría en evidencia mi floreciente ignorancia. La verdad es que preferiría no exponerme, seguir disfrutando el programa como espectador o en este caso resolviendo una circunstancia especial.

–¿En qué ha estado usted últimamente?

Vieras que yo me pensiono como abogado el 18 de julio y ya estoy teniendo pequeñas prácticas de salidas con mi camper, a ver si de alguna manera me convierto en una especie de nómada nacional. De hecho ando con mi micrófono para seguir haciendo locuciones y cosas de esas.

De hecho la semana pasada grabé para Panorama, que lo hago desde hace más de 20 años, también para algunas marcas como locutor y como abogado trato de que no me encuentren mucho mis clientes para poder pensionarme y retirarme definitivamente de esa profesión.

–¿Cómo fue ese proceso de la minicasa rodante?

Primero compré una especie de esqueleto de una carreta de la Segunda Guerra Mundial, que llegó a Costa Rica hace como 50 años y me la encontré, poco a poco le fui metiendo madera, una estructura metálica, aire acondicionado, una planta eléctrica, un toldo, una cocina pequeña, todo es pequeño, pero me permite abrirlo y poner de todo. Es como si fuera una tienda de campaña rodante.

–Se nota que está muy bien hecha, ¿quién le ayudó a hacerla?

Un muchacho que es buenísimo en la construcción de mueblecitos, lo hice con un pino chileno que además le da un olor riquísimo, yo sí lo pinté y le hice la decoración, ha sido mi entretenimiento previo a la jubilación y ya lo he llevado a Guanacaste, a Jacó, a algunas montañas y a Bajos del Toro.

–¿Necesita algún permiso especial?

No porque es pequeñito, no es como el típico camper grandote que requiere placas por aparte. El peso está dentro de lo que se permite en una carretita rodante.

–¿Cuántos caben ahí adentro?

Dos personas porque tiene un colchón, una pequeña biblioteca, el aire acondicionado, radio, sistema de iluminación y las gavetas necesarias para andar la ropa. Arriba anda el toldo que cubre todo el camper, eso para la playa es muy cómodo.

Erick Quirós

Periodista de espectáculos con experiencia en coberturas deportivas. Trabaja en Grupo Nación desde el 2013.

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