El bailarín español Iñaki Sáez vivió una experiencia intensa durante su participación en Mira quién baila (MQB), donde formó pareja con Majo Ulate, quien quedó eliminada en la quinta gala de este domingo.
Aunque está agradecido por la oportunidad, el español reconoció que al principio en el país le costó mucho manejar los comentarios que recibía su compañera en redes sociales, especialmente porque, según contó, muchas personas opinaban sin conocerla realmente.
“Al principio me tuve que manejar yo, yo a mí mismo, porque yo no sabía con quién estaba, y de repente la primera gala y veo todos esos comentarios, y digo: ¿pero esta gente?”, recordó.
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Iñaki confesó que leer esos mensajes le provocaba enojo y que incluso tuvo que conversar sobre el tema con uno de sus compañeros.
“Me enervaba yo mismo. Incluso lo tuve que hablar con algún compañero. No entiendo”, expresó sobre lo que sentía al encontrarse con críticas dirigidas a Majo por parte de los ticos.
Con el paso de las semanas, el bailarín tuvo que aprender a lidiar con esa situación, mientras también iba conociendo mejor a la maquillista y la forma en que ella enfrentaba los señalamientos.
La salida de ambos en la quinta gala le dejó sentimientos encontrados: por un lado, estaba satisfecho con el desempeño que tuvieron; por otro, consideraba que todavía tenían mucho por mostrar en la pista.
“Estoy muy contento por el trabajo de ella, del que ha hecho hasta esta gala. Y es verdad que estoy contento por el trabajo que ha hecho y triste por irme ahora en gala cinco y saber todo el potencial que podía sacar de ella”, manifestó.
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Pero no todo fue baile, cámaras y ensayos. La distancia también le pasó factura al español, quien reconoció que extrañaba a sus seres queridos conforme avanzaba la competencia.
“Tenía ganas de volver a casa, pero no de volver a casa, sino de abrazar a mis padres, de estar con mis perros, de estar con mi hermano”, contó.
De hecho, sus padres y una tía viajaron a Costa Rica para visitarlo al inicio de la temporada. Durante su estadía aprovecharon para conocer lugares como Tortuguero y el volcán Arenal, y quedaron encantados con el país.
Iñaki no se marchará de inmediato. Según explicó, permanecerá entre dos y tres semanas más para colaborar con los bailarines que continúan en el concurso. Incluso, ayudará en los ensayos y, en ocasiones, bailará con los participantes para que sus parejas puedan observarlos desde afuera y corregir detalles.
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La experiencia también le permitió descubrir lo exigente que puede ser la televisión. El español contó que al inicio le costaba acostumbrarse a las cámaras que interrumpían los ensayos y que hubo momentos en los que la presión, la distancia de su familia y el hecho de ser nuevo en el formato se le hicieron pesados.
Pese a todo, se lleva el aprendizaje y el cariño de la gente que conoció en el país.



