Redacción .17 mayo
"Jugando con fuego", donde tener sexo sale muy caro. Netflix

En un mundo en el que conseguir sexo es más fácil que nunca, lo más llamativo ahora es ver a la gente luchando por no practicarlo. Ese es el secreto del reality show “Jugando con fuego” (Too hot to handle), uno de los mayores fenómenos de Netflix durante el último mes.

La recompensa económica para aquellos que consigan mantener su abstinencia es muy jugosa, por lo que convierte en un documental sobre prostitución a la inversa, ya que los participantes ganan dinero por no acostarse con nadie.

La tensión surge porque los diez concursantes seleccionados están obsesionados con el sexo. Pero no tanto con la intimidad en sí, sino con la seducción: para ellos, excitar a los demás puede ser tan satisfactorio como llegar al momento del clímax.

Aunque estamos acostumbrados a que cada reality tenga su cara visible; un presentador que conduce las galas y establece conexión con los concursantes en este programa no es así. Su conductora es Lana, un asistente virtual al más puro estilo ‘Alexa’ de Amazon o ‘Siri’ de Apple que vigilará todo lo que ocurre en la mansión, por si algún concursante se salta las normas.

El reto es pasar un mes sin tocarse, sin besos y sin intimidad, así que lograrlo, los participantes ganarán mucha chochosca.

Hay un premio final de 92.000 euros (unos ¢57 millones), del que se irán descontando multas con cada infracción a las reglas, ya que los besos cuestan 2.700 euros (un millón y medio de colones), relaciones íntimas 18.000 (unos ¢11 millones), por ejemplo. Aquí se plantea el primer conflicto: cuanto más se infrinjan las reglas (esto es, cuanto más sexo se practique), menos platica les queda a los participantes.

Es decir, cuantos más se dejen caer en la tentación más harina pierden.

Este reality se estrenó hace dos semanas y está en el top 10 de los programas más vistos.