Rafael Ramos.3 mayo
Si no hay conexión, el desamor gana la partida.
Si no hay conexión, el desamor gana la partida.

“La rutina de mi esposo me tiene frustrada. Él nunca quiere hablar de nada y me duele, porque soy una mujer muy detallista, de hablar y de apoyar, pero lo siento desinteresado completamente de la relación y cuando le pregunto si pasa algo, contesta con groserías”.

1. La rutina no es mala, porque bien llevada le estructura la vida y le permite organizar su tiempo, espacios y finanzas, en virtud de las múltiples responsabilidades y actividades que tiene, pero una cosa es la rutina y otra es la monotonía, el desinterés, la falta de empatía o de actitudes que poco aportan a su estabilidad emocional.

2. Toda relación tiene como gran reto la renovación constante y tomar en cuenta de cómo están y cuánta conexión tienen en aspectos como el tiempo, las finanzas, el sexo, la creatividad, el trabajo, la familia. Hay que pensar sobre el balance de sus tiempos personales, con las responsabilidades en el hogar e hijos y cuánto tiempo se dedican como pareja.

3. Toda pareja se mantiene estable bajo una lógica de amor consciente, donde la creatividad, el aporte y la renovación, en cada etapa de la vida, se convierte en un lenguaje constante, que les permite renovar la visión de pareja, como un tema de dos.

4. Pero en una relación, cuando alguno de los dos cae en una apatía que raya en la indiferencia e ignora los llamados a la comunicación, a la revisión y el replanteamiento de la relación, podría terminar siendo un proceso desgastante, que compromete las bases del vínculo, pues no se puede mantener sana con la acción de uno, mientras la otra persona aporta poco o nada a la estabilidad emocional.

5. Una relación siempre será un trabajo de dos y ese proceso debe ser asumido con responsabilidad, de la misma manera que se asume el trabajo, el cuidado de los hijos, los pagos u otras áreas. Es momento de que ustedes busquen ayuda, porque en la desconexión y el desamor puede ganar la partida.