La maquillista y participante de Mira quién baila Majo Ulate decidió contarles a sus seguidores cómo ve a las personas que, según ella, la odian o dedican tiempo y energía para atacarla.
La pareja de Mauricio Hoffmann aseguró que durante estos días ha recibido muchos mensajes bonitos y agradeció a quienes la apoyan desde hace años, pero también aprovechó para referirse a quienes no sienten precisamente simpatía por ella.
“Por algún motivo existencial la vida me dio algunos maestros que dedican su vida y su energía a atacarme”, escribió Majo en una publicación en sus redes sociales.
LEA MÁS: Majo Ulate responde con todo a las críticas tras su polémico debut en Mira quién baila
Y aunque la palabra podría sonar extraña, ella misma explicó por qué decidió llamarles así.
“Y digo maestros porque me enseñan todos los días lo que no quiero ser, lo que no quiero tener en mi corazón, los amigos que nunca quiero cerca”, manifestó.
La maquillista continuó con una reflexión todavía más fuerte al referirse a la forma de vida de esas personas, aunque no dio nombres ni especificó a quiénes estaba dirigido el mensaje.
“Todo el lujo y apariencia en el que viven solo refleja la necesidad de llenar sus vacíos a puro ego”, señaló.
Majo, eso sí, invitó a sus seguidores a no tomarse con enojo los ataques de otras personas y aseguró que incluso quienes los critican pueden dejar alguna enseñanza.
“Por eso, les invito a no enojarse (risas) y a ver a las personas que los odian solamente como maestros”, escribió.
Y para cerrar, lanzó otra frase con la que dejó claro que, desde su perspectiva, hasta las personas que la atacan pueden tener algo que enseñarle.
LEA MÁS: Bailarín Bayron Ávila le responde con todo a productora de Mira quién baila
“Te aseguro que tienen mucho más de lo que imaginas para enseñarte”, concluyó.
Aunque no señaló públicamente quiénes son esos “maestros” a los que hizo referencia, todo hace indicar que no solo mensajes bonitos ha recibido sino también muchos otros cargados de odio desde su aparición en la pista de baile.



