Erick Quirós.17 abril
Los muchachones quedaron cansados, pero con la satisfacción de una buena breteada. Cortesía.
Los muchachones quedaron cansados, pero con la satisfacción de una buena breteada. Cortesía.

Ver a José Miguel Cruz subido en un árbol con un montón de perros ladrándole o a Johnny López comiendo hasta casi reventar por la pena de decir que no, fueron historias que se hicieron muy comunes cada semana para los presentadores del programa Más que noticias.

Recordamos eso porque el espacio de relatos positivos de Teletica cumplió un reto pues logró visitar los 82 cantones de nuestro país. Fue hace dos años que se propusieron conocer a la gente, la cultura y las bellezas de cada uno de esos lugares.

El último rincón que escogieron fue Coto Brus, donde la semana pasada pasaron muy bien y, aunque cansados, quedaron con la satisfacción de haberse adentrado en lugares que muchos de ellos ni conocían.

En la semana del 29 de abril al 3 de mayo, los seguidores del programa podrán tirarse lo que vivieron los presentadores. En estos días están con el especial de Semana santa y la próxima contarán sus aventuras en Nandayure.

Hablamos con cada uno de los presentadores para que nos contaran cómo la pasaron en esta travesía.

A Juanca una poza lo puso a bajar santos. Cortesía.
A Juanca una poza lo puso a bajar santos. Cortesía.
Casi se ahoga

Juan Carlos Zumbado es uno de los que más ha disfrutado los viajes y todo lo que ha visto de nuestra querida tierra. Incluso, recuerda hasta los malos ratos, como hace unos días cuando la vio fea en una poza en Coto Brus.

“Estaba medio nadando, pero de repente no sentí el piso y entré en crisis, no era muy hondo y el camarógrafo se reía de mí porque estaba desesperado”, contó.

Además de ese susto, ha terminado indigestado y casi con el corazón en la mano al ver la realidad que viven muchos en los diferentes pueblos del país.

A partir de esas experiencias, Juanca asegura que si en algún momento quiere hacerse guía turístico lo puede hacer sin problema, pues conoce lugares maravillosos.

“Desde ahora le ayudo a hacer rutas de viajes a mis amigos, me encantaron lugares como Guatuso, Río Celeste, volcán Tenorio, Río Cuarto y ahora Coto Brus, que está lleno de cultura”, mencionó.

Perros se lo querían comer

En el caso de José Miguel, su costumbre de entrar como Pedro por su casa a las viviendas, le ha jugado en contra en algunas ocasiones, pues los perros de las chozas lo hacen siempre sacado.

“Yo soy de llegar sin avisar a las casas buscando a algún personaje y los primeros que salen son los perros, he terminado arriba de un árbol hasta que llegue el dueño.

"También me ha pasado que, por ejemplo, en Tierras Morenas, en Tilarán, me dieron tragos en cada una de las casas y como son tan dulces yo ni los sentía, pero ya al mediodía está medio borracho”, recordó.

Johnny quedó encantado con la capillita de Olán. Cortesía.
Johnny quedó encantado con la capillita de Olán. Cortesía.
Sin rodilla

Por su parte, Johnny López contó que no podía mover la rodilla luego de la subida que se pegaron al cerro Chirripó, algo que valió la pena pues han sido los únicos en transmitir un programa desde la pura punta.

“Después del Chirripó quedé con una tendinitis, con la rodilla como un tamal y duré casi dos semanas sin moverme porque fue mucho lo que recorrimos.

"Otro lugar impresionante es la capilla de las Nubes (en Olán) de Buenos Aires, es impactante porque es en la pura montaña y el lugar es espectacular”, dijo Johnny, quien si tuviera que escoger un lugar para irse a vivir sería en La Cima de Dota, por su clima y belleza.

Ernesto quedó conmovido con los pueblos indígenas. Cortesía.
Ernesto quedó conmovido con los pueblos indígenas. Cortesía.
Fuerte trago

A José Ernesto Herrera le ha pasado de todo, se ha espinado con palmito, se quemó los dedos en una tanda de miel, ha pegado la cabeza con vidrios que nunca vio y en Guanacaste lo dejaron con los ojos en blanco.

“Me dieron un trago y me dejó sin respiración, estaba en una entrevista y no sabía qué hacer, apenas terminó salí corriendo casi que a vomitar porque era tan fuerte que no pegó en el momento”, aseguró.

El santaneño atesora los momentos que vivió en territorios indígenas, que lo dejaron marcado de por vida.