Redacción .16 junio

Tsepal es una mujer que vive en Nepal y es tan valienta que tiene tres maridos.

Aunque para muchas mujeres con uno es suficiente, ella dice que vive muy feliz, porque tiene cuatro hijos y sus esposos se llevan muy bien, como si fueran hermanos y lo mejor de todo es que no se ponen celosos. La mujer cuenta que cuando un marido quiere estar a solas con ella, solo le sonríe y la llama para que vaya con él.

La poliandria es admitida en regiones como el Himalaya, India y África Foto: nuevamujer.com
La poliandria es admitida en regiones como el Himalaya, India y África Foto: nuevamujer.com

En Nepal, el hecho de que una mujer esté casada con varios esposos es una tradición (poliandria se define a la mujeres con varios hombres como esposos). En esta tradición todos los esposos viven en la misma casa y alternan el tratamiento de los cultivos con los trabajos domésticos, de modo que la mujer nunca está sola.

Uno de los maridos de Tsepal, asegura que los otros esposos y él son como una sola persona. Además están de acuerdo en que cada uno tiene su turno y el mayor de ellos es el único que puede estar con ella cuando le da la gana.

El más joven, no había estado nunca con la mujer y en la entrevista reveló que nunca había estado con ninguna y que sería Tsepal la primera con la que compartiría la cama.

Tsepal tiene cuatro hijos, los tres grandes son del esposo mayor y el pequeño de su segundo marido. Ella dice que está segura de la paternidad de los niños porque cuando se queda con uno de ellos, los demás salen de la aldea.

Tener más de un marido es bueno para todas las mujeres porque no se tiene que preocupar por la manutención de los niños. La mujer dice que gracias a tener varias parejas sus hijos pueden estudiar e ir al colegio.

Las cuñadas de Tsepal, no piensan igual que ella y dicen que tener tres maridos es un gran problema, por que todos querrán quedar satisfechos en la cama, pedirán tener varios hijos y quieren hacer diferentes cosas en el mismo momento. Pero hasta el momento Tsepal se la ha jugado bonito y ninguno le ha reclamado más cariño.