Si usted es un trabajador joven defienda que el patrono reporte a la Caja del Seguro su verdadero salario, de lo contrario cuando envejezca lo lamentará.

 25 junio
El Porcionzón ha tenido un 2020 lleno de broncas. Foto: Cortesía de Carlos Ramos.

La bronca entre Carlos Ramos, más conocido como Porcionzón, y el Grupo Omega, su expatrón, es un asunto serio y muy aleccionador, en especial para los jóvenes con poco tiempo de ser parte de la fuerza laboral del país y que por su edad muchos no piensan en la época en que peinarán canas. Esta etapa la sienten muy lejana.

Ramos demandó a la conocida empresa de radio por, al menos, 250 millones de colones porque asegura que no le reportaban a la Caja, en las cuotas obreropatronales, lo que presuntamente ganaba él.

Según Roy Castillo, el abogado de Porcionzón, al humorista le reportaban 500 mil a la Caja, pero le daban un cheque, por servicios profesionales, de un 1.850.000 colones.

Serán los tribunales de Trabajo los que resuelvan este lío, sin embargo, lo que sí es cierto es que esta es una práctica común en diversas profesiones.

Uno de los objetivos de reportar falsos salarios por algunos empresarios (y no digo que sea el caso de Omega) es que, por ejemplo, en el caso de los futbolistas estos no vean golpeados sus altos ingresos por contratos, y en los trabajadores humildes para que los sueldos mensuales no se vean tan reducidos. Ese es el cuento que les meten.

Sin embargo, cuando los trabajadores (no los futbolistas) llegan a los sesenta años de edad (Porcionzón tiene 70) y ven que la jubilación se acerca, se llevan la terrible noticia de que la pensión que recibirán es de hambre porque esta se asigna de acuerdo a los salarios reportados a la CCSS durante toda la vida laboral.

Los jóvenes deben reflexionar en su futuro, verse en el espejo de sus padres, y saber que merecen irse a descansar dignamente cuando las fuerzas ya no dan.