Jerry Alfaro dejó de lado el papel de periodista para hablar como padre de familia.
Y es que el comunicador se prepara para despedir a su hijo Jerry, de 18 años, quien viajará a Estados Unidos para estudiar y jugar al fútbol en la Universidad Crowder, en Missouri.
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Según contó, el sueño de su hijo de ser jugador profesional se inició cuando tenía cuatro años y él dio sus primeros pasos en la escuela de fútbol del Club Sport Herediano.
“Siempre le gustó mucho el deporte. Juega como lateral izquierdo, que es su posición natural, pero también puede hacerlo como contención y defensa central”, comentó el periodista, quien también era un gran mejenguero.
Durante casi diez años, el joven defendió los colores del Team y luego pasó tres temporadas en Liga Deportiva Alajuelense. En ese recorrido también vistió la camiseta de la Selección Nacional en las categorías U-15 y U-17.
Pero aunque el fútbol siempre fue una prioridad, en la familia Alfaro había una regla que nunca estuvo en discusión.
“Mi esposa y yo siempre consideramos que una disciplina deportiva tenía que ir acompañada del desarrollo académico. Para nosotros era innegociable que solo quisiera dedicarse al deporte; tenía que hacerlo de forma conjunta”, explicó.
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Lejos de verlo como una imposición, Jerry hijo, asumió ese reto con naturalidad. Sus padres le fijaron metas desde muy pequeño, entre ellas, convertirse en bilingüe antes de terminar el colegio y mantener un excelente rendimiento académico para aspirar a estudiar en el extranjero.
“Lo logró. Siempre cumplió con buenas notas. Es un muchacho muy casero y muy disciplinado. Así como es aplicado en el deporte, también lo es en el estudio. Eso nos facilitó muchísimo las cosas como papás”, afirmó con orgullo.
Un sueño familiar
El presentador de noticias reconoció que el plan de estudiar y jugar fuera del país nunca fue improvisado, sino que, dentro del seno familiar, lo proyectaron como una opción para cuando el joven terminara el colegio.
Actualmente, aunque no está jugando con ningún equipo, continúa preparándose con un entrenador personal mientras inicia las clases en Estados Unidos para no perder condición.
“Él es consciente de que el fútbol es una etapa de la vida. Es el sueño de muchos jóvenes, pero por encima de cualquier sueño deportivo está el de convertirse en un profesional que pueda defenderse el resto de su vida”, aseguró Jerry, quien está muy feliz y orgulloso de que pueda desarrollar las dos al mismo tiempo.
Este viernes, tanto el comunicador como su esposa, Ednita Torres, viajarán a Missouri para instalar al muchacho en el campus universitario, donde vivirá en los dormitorios durante los próximos cuatro años.
“Va a estudiar Finanzas. Le encantan los números, algo que los periodistas odiamos”, dijo entre risas.
Alfaro reconoce que, aunque siempre confió en la madurez de su hijo, le da también tranquilidad saber que el sistema universitario estadounidense exige mucha disciplina.
“Los reglamentos son muy estrictos. Quien llega a hacer otras cosas que no sean estudiar o jugar puede perder la visa. Conseguir una visa de estudio no es nada sencillo y eso nos da tranquilidad, aunque sabemos la clase de hijo que tenemos”, comentó.
Además del crecimiento académico y deportivo, el periodista considera que la experiencia internacional será una escuela de vida.
“Va a compartir habitación con un compañero alemán y en el equipo hay japoneses, brasileños, españoles, suecos... Todo eso lo va a enriquecer muchísimo desde el punto de vista cultural”, destacó.
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Jugar en el extranjero
El objetivo es que Jerry permanezca cuatro años en Estados Unidos y, si las cosas salen bien, pueda dar el salto al fútbol profesional, ya que muchas ligas de ese país se nutren de jugadores universitarios.
También la idea es que se foguee bastante y, ¿por qué no?, volver al país para jugar con algún equipo de Primera División.
Sin embargo, antes de pensar en el futuro, la familia deberá enfrentar el momento más difícil.
“Es la primera vez en 18 años que nos vamos a separar. Estamos muy contentos, pero también un poco dolidos porque la separación siempre cuesta. Creo que los dos nos vamos a pegar la gran llorada. Será una llorada de muchísima felicidad, porque uno quiere ver a los hijos bien, pero de que vamos a llorar, vamos a llorar”, confesó.
Y aunque la tecnología ayudará a acortar la distancia, Jerry tiene claro cuál será el instante más duro.
“Llegar va a ser muy fácil; devolvernos a Costa Rica será toda una tortura. Pero es parte del reto que tenemos como familia. Lo importante es que él se adapte, sea feliz y siga luchando por sus sueños”, concluyó.





