Durante mucho tiempo, Libni “Mimi” Ortiz ha recibido la misma pregunta en redes sociales: ¿Por qué decidió quitarse los implantes de mama? La presentadora de Sábado Feliz finalmente relató el complicado proceso médico que vivió, el cual estuvo a punto de acabar con su vida hace unos años.
Lo primero que quiso aclarar fue que su caso no tuvo relación con una mala cirugía ni con un problema de los implantes.
“Mi tema no fue un problema con el implante como tal. No fue que se me encapsuló, no fue que se me rompió, no fue que mi cuerpo lo rechazó. No tuve el síndrome ASIA. Mi caso fue completamente aislado y hasta el momento muchos doctores se contradicen con sus teorías”, explicó.
Incluso reconoció que, pese a la cantidad de estudios que le realizaron, nadie ha podido darle una respuesta definitiva.
“Ni siquiera los doctores pueden explicarlo o entenderlo, ni yo tampoco. Pero bueno, aquí estoy viva, que es lo más importante”, añadió.
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La historia comenzó después del nacimiento de su hijo, pues según relató, durante la cesárea sufrió una infección urinaria y posteriormente una mastitis que desconcertó a los especialistas.
“Todo pintaba a una infección. Tenía escalofríos espantosos, calentura y los exámenes de sangre salían alterados, pero cuando la doctora abrió el pecho, en lugar de pus, salía agua. Lo mandan a biopsia y sale que es agua. Eso no es normal”, recordó.
Los médicos incluso pensaron que uno de sus implantes se había roto.
“Llamaron a la doctora que me había operado ocho años atrás porque creían que podía ser un implante roto, pero el ultrasonido decía que los implantes estaban superbién. No había lógica en lo que estaba pasando”, comentó.
Se cambió los implantes
Luego de sentirse mejor, dejar de amamantar a su hijo y por recomendación médica, se cambió los implantes si imaginar que un mes después la pasadilla volvería.
“Me empecé a sentir mal otra vez. Tenía escalofríos, calentura y cuando me estripaba el pecho salía un montón de agua. Yo le decía a la doctora que eso no podía ser un golpe porque yo no había hecho ningún esfuerzo”, relató.
La situación empeoró tanto que tuvo que ser atendida de emergencia y, según contó, un cirujano le dio una noticia que jamás olvidará.
“Me dijo: ‘Esto es grave, gravísimo. Estamos contra el tiempo’. Yo estaba a punto de entrar en un choque séptico porque la bacteria ya había pasado al torrente sanguíneo. Literalmente pensé que iba a tener un jueves normal y terminé peleando por mi vida”, confesó.
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Finalmente, los especialistas le retiraron los implantes, lograron controlar la bacteria y reconstruyeron sus senos. Permaneció internada durante una semana mientras recibía antibióticos intravenosos.
Aunque le realizaron numerosos estudios, nunca pudieron determinar con certeza qué originó el problema aunque tiene una teoría.
“Al parecer es una bacteria que está sobre mi piel, que yo misma produzco y que cuando tengo una apertura entra y me ataca. No es algo que esté en los libros ni que los doctores hayan estudiado”, explicó.
De hecho, asegura que sigue experimentando síntomas similares cuando se pone pestañas postizas y uñas acrílicas.
Mimi aseguró que aquella experiencia le cambió la vida por completo y que el miedo de morir siendo mamá fue muy fuerte y por eso no se volvió a poner implantes.
“¿Me volvería a operar? Ni loca. Soy superfeliz sin implantes. Por eso a mí me dolía la espalda, tenía que estar preocupada de qué me ponía, la ropa, los vestidos de baño, todo se veía vulgar, tenía que estar cuidando en taparlas, dependiendo el lugar donde andaba... vieras que así como estoy, como no tengo nada, no me tengo que estresar por eso", concluyó.


