Si usted creció en los años 90, de fijo recuerda a Fernando Thiel, el argentino de voz pausada, rodeado de títeres y enseñanzas, que se ganó el cariño de miles de niños con El taller de Fernando, el programa infantil de canal 13 que marcó a toda una generación.
Han pasado casi tres décadas desde aquella época, pero el artista asegura que el cariño de la gente sigue tan vivo como entonces.
“Hicimos 120 programas entre 1997 y 1998 y después los siguieron repitiendo durante cinco o seis años. Todavía hoy la gente me reconoce. El vendedor de chances, personas en la calle, muchachos que me piden una selfie en el bus... A mí hasta me da vergüenza, pero es un cariño lindísimo”, contó tras contactarlo.
A sus 62 años, Fernando continúa haciendo lo que más disfruta: el teatro. Actualmente dirige el Teatro de Bolsillo, ubicado en Sabanilla de Montes de Oca, donde además imparte talleres para niños y adultos y escribe nuevas producciones.
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Precisamente, los días 7, 8 y 9 de agosto estrenará “Mi vida por un gol”, una obra, escrita y dirigida por él, que utiliza el fútbol como punto de partida para hablar sobre un problema mucho más profundo: las adicciones.
“Me encanta el fútbol, yo veo fútbol, soy muy futbolero, pero quise tocar el tema de la adicción en general: al alcohol, al juego y, en este caso, al fútbol. Hay personas que viven hablando de fútbol, que van perdiendo a la familia, al amor, la casa, el trabajo y solo piensan en eso”, explicó.
La historia de la obra gira alrededor de Armando, un hombre obsesionado con el balón, que poco a poco deja que esa pasión consuma cada aspecto de su vida.
Fernando reconoce que la idea nació, en parte, de experiencias propias.
“Cuando era niño actuaba y hubo dos ocasiones en las que no llegué a una función por culpa del fútbol. Una vez preferí quedarme viendo un partido y otra me fui a jugar bola. Después me sentí horrible. Ahí entendí que una pasión también puede convertirse en un problema cuando no se sabe controlar”, recordó.
Adicción muy de cerca
El dramaturgo también quiso aprovechar la obra para enviar un mensaje sobre un tema que considera igual de importante: la violencia psicológica contra la mujer.
“No quise tocar solo la violencia física. Muchas veces la violencia también está en la falta de cariño, de atención, de interés, en la indiferencia. El personaje deja de conversar con su esposa, deja de salir con ella porque todo gira alrededor del fútbol. Eso también lastima”, afirmó.
Incluso durante el más reciente mundial, volvió a comprobar que el tema sigue completamente vigente.
Por ejemplo, recordó que estaba de visita en Suiza con su hija cuando convivió con un verdadero fanático del fútbol: el novio de ella.
“Él organizaba todo para ver los partidos de Suiza. El día que jugó contra Argentina ni te cuento. Iba a reuniones para ver los partidos en pantalla gigante y usaba siempre la misma camiseta sin lavarla porque decía que era la cábala para que ganaran. Mi hija le decía que la lavara porque ya estaba cochina y él no quería. Ahí confirmé que la obra retrata cosas que sí pasan”, comentó entre risas.
Además, recordó que su pasión por el deporte rey viene desde la infancia. Fernando nació en Santa Fe, Argentina, donde siempre soñó con ser futbolista, solo que había un pequeño detalle.
“Me hubiera encantado meter un gol y celebrarlo con toda la afición, pero era medio malo para el fútbol”, confesó entre carcajadas.
Aunque no logró destacar con el balón, sí lo hizo en otra disciplina.
“Fui jugador de básquetbol de Colón de Santa Fe y llegué a jugar en primera división. Cuando vine a Costa Rica ya no pude seguir porque tenía que hacer el pase internacional”, contó.
Venía solo por seis meses
Precisamente, este 31 de julio cumple exactamente 41 años desde que llegó a Costa Rica, país del que asegura haberse enamorado desde el primer momento.
En 1985 recibió una invitación del Ministerio de Cultura para presentar unas obras de teatro que ya hacía en su país y, aunque la idea era permanecer seis meses, conoció a su actual esposa, una chilena nacionalizada tica, y se quedó.
Aunque disfruta plenamente su presente en el teatro, también reconoce que le da nostalgia ver que ya no existen programas infantiles producidos en el país.
“Mi programa tenía mucha identidad costarricense. Hablábamos de nuestras costumbres y enseñábamos con humor. Ahora casi todo es enlatado y viene con otras culturas”, mencionó.
Thiel también nos confesó que mantiene vivo el sueño de rescatar los personajes de El taller de Fernando y llevarlos a YouTube.
“Todavía conservo algunos títeres y tengo ganas de hacer un pódcast. Me imagino que llegan guardados en una maleta, llenos de polvo, se desempolvan y vuelven a conversar con la gente. Me hace mucha ilusión recuperar esos personajes”, dijo con emoción.
Además, prepara una obra de títeres para adultos y otra producción para el Museo Nacional.
| Mi vida por un gol |
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| Mi vida por un gol se presentará los días 7 y 8 de agosto a las 7 p. m. y el domingo 9 de agosto a las 6 p. m. en el Teatro de Bolsillo en Sabanilla de Montes de Oca. |




