Farándula

“Quiero irme, pero no tengo el valor necesario”

Rafael Ramos, sicólogo

“Tengo casi 60 años y puedo decir que no estoy mal en mi matrimonio porque soy una persona que evita tener problemas, pero desde hace mucho tiempo siento que funcionamos como amigos. No vivimos en un ambiente de pleitos ni de gritos y todo es en función de los hijos o de los nietos, pero nosotros estamos como muertos. Durante muchos años intenté cambiar las cosas por medio de grupos de la iglesia, le proponía hacer cosas y ella nunca quiso, porque su mundo son los hijos y los nietos. Realmente creo que he sido un buen hombre y aunque quiero irme no tengo el valor”.

1. Después de muchos años de un proceso que le genera dudas, desconcierto, ansiedad o contradicción, no es fácil tomar decisiones tomando en cuenta la edad, pues esto significa hacer planteamientos de vida a niveles económicos, sociales, de integración familiar, afectivos, en fin, son decisiones que tienen muchas aristas.

2. Si usted considera que durante muchos años trabajó para hacer propuestas con el fin de resolver aquellas áreas de insatisfacción en su relación y hoy se da cuenta de que su pareja impidió que esto se pudiera resolver, entonces la primera decisión no es pensar en ¿me quedo o me voy?, ¿sigo aguantando? La primera decisión es que usted busque ayuda y trabaje en su desarrollo personal, antes de tomar decisiones que van a comprometer su estilo de vida.

3. Hay temas realmente complejos que requieren reposo, serenidad y prudencia, pero que también requieren desarrollar un grado de conciencia muy realista, porque no puede vivir sobre la aspiración de un cambio que nunca llegó.

4. Hay personas que consideran que la vida toma un curso y que ese es el único camino que hay que seguir, pero hay mucho más. Esto debe ser analizado con objetividad para que las decisiones que tome no sean como un “ni modo existencial”, sino que estén asociadas a tomar decisiones que le traigan bienestar integral.