Rafael Ramos.7 diciembre

La vida en pareja si se lleva bien puede ser muy bonita, gratificante y estimulante, porque en principio estamos con alguien con el que compartimos nuestra vida en todos los aspectos, por lo que vale la pena cada minuto al lado de esa persona, quien nos hace la vida agradable, bonita y llevadera.

Lo cierto es que para muchos no es así porque han tenido una serie de malas historias de pareja y están metidos en situaciones muy complicadas en las que este sentimiento de gratitud y bienestar no está presente. Esas expresiones de amor tóxico hacen que la vida de satisfacción, felicidad y de serenidad no se experimente al lado de esa persona.

Frente a un fuerte sentimiento de malestar cotidiano básicamente hay tres opciones:

– La primera es seguir igual, lo cual sería un absurdo emocionalmente. Dentro de un proyecto de vida seguir mal porque estamos mal no tiene sentido.

-¿Usted se comería una comida descompuesta?

-¿Se expondría a un peligro que se puede evitar?

– La segunda opción es que ambos trabajen muy duro, con plena conciencia de lo que cada uno aporta para el malestar para así orientar toda esa fuerza negativa a un objetivo positivo, lo que significa replantear, reconstruir y reactivar la dimensión del disfrute y de felicidad en la relación.

– La tercera opción es asumir, en especial si están agotadas todas las vías de solución. Se debe asumir un enfoque realista, evitar la negación y darse la libertad de volver a estar solo para recomenzar la vida.

- ¿Le da miedo? Es normal porque el miedo es paralizante.

- ¿Si la realidad se impone, por qué darle lugar a la fantasía?

En la soledad puede administrar lo que sucede, y saber cómo pasa y qué pasa, pues usted es el escritor de su destino, así que permítase creer que puede estar mejor.

Estar solo en Navidad puede ser un concepto equivocado pues la frase debería ser “estar sin pareja en Navidad”, porque el estar sin pareja en Navidad no significa aislarse del mundo. Se supone que usted ha hecho un esfuerzo de autoanálisis por entender y comprender que esa relación que tenía era tóxica, disfuncional e inadecuada y que probablemente por estar tan pendiente del conflicto no se logró sostener y mantener. La decisión de estar sin pareja en Navidad es una opción válida a la que no debe tenerle miedo.

Crea en la capacidad de reponerse que tiene y procure ver la vida con esperanza, en lugar de vivir una fantasía que solo se sostiene por la negación.