Rafael Ramos.9 marzo, 2018

Algunas personas con alguna frecuencia pasan diciendo cosas como:

– ¡Qué cansado!

– ¡Qué pereza!

– No puedo o no quiero.

– No me gusta o no tengo ganas.

De pronto, la gente pasa así todo el día y pierde de vista que hay muchas palabras negativas que repiten una y otra vez en su mente, al punto que se levanta y se acuesta con ellas.

Estas palabras resuenan una y otra vez en su cabeza y desde ellas se construyen las categorías desde las cuales se interpreta el mundo. ¿Ha medido el efecto que esto tiene en su vida?

Cuando nuestra carga mental es negativa se hace más difícil encontrar aspectos positivos que mantengan nuestra motivación fuerte, que nos hagan encontrar el lado agradable de la vida. Claro está, todos tenemos preocupaciones, y es normal, todos tenemos problemas normales pues así es la vida, pero hay personas que solo saben ver las cosas negativas.

El poder del pensamiento negativo tiene muchos efectos nocivos en nuestra vida porque:

– Nos pone frente a las complicaciones emocionales.

– Nos coloca frente al estrés y la tensión.

Ver la vida con una pesada carga emocional que nos invita a encontrarle lo peor o lo más complicado a la vida.

De la misma manera que el pensamiento negativo influye en nuestra forma de ver la vida también el pensamiento positivo puede darle un giro a nuestra existencia, en el tanto, nos convierte en personas:

– Más optimistas y realistas.

– Con esperanza.

Es posible que le ayude a encontrar alternativas de solución que le permitan caminar con una mayor apertura a escuchar un buen consejo.

– Le favorece que este menos a la defensiva.

– Puede enfocarse en la búsqueda de soluciones, frente a las complicaciones.

No es que pensando de forma positiva vamos a encontrar la fórmula mágica que va resolver toda nuestra existencia, pero crea una carga emocional más liviana que le permite a la gente ser más creativa en la vida. Desde ahí, efectivamente se puede abrazar la vida con esperanza.

– ¿Usted escucha su discurso mental?

– ¿Se ha dado cuenta de la negatividad con la que todos los días inicia el día?

– ¿Qué aporta ver siempre la vida como algo complicado y difícil?

– ¿A dónde lo lleva su complicación mental?

Creo que es de vital importancia permitirse revisar esto en detalle porque una persona negativa es más propensa a:

– Tener problemas interpersonales.

– Experimentar ansiedad, tristeza o depresión.

– Es posible que se resienta más fácilmente.

Quizá personalice todo lo que le pasa, viéndolo más grave de lo que realmente es.

Quizá tienda a hacer un drama ante situaciones que tal vez no requieran tanta carga emocional.

Ser una persona negativa contribuye al desarrollo de una identidad complicada que se concentre en el lado oscuro de la vida, lo cual no suma para bien.

Creo que si se identifica con este tema tiene que hacer un esfuerzo enorme por desarrollar una posición más sana, más positiva y, si no sabe cómo hacerlo, es momento de buscar terapia.