Rafael Ramos.18 febrero

“Pasé muchos años al lado de mi esposo, un hombre perfeccionista, exigente y con una vida muy complicada, pero me cansé desde hace mucho y no lo dejé no se por qué. Le dije que ya no lo amo, pero insiste en seguir adelante y le dije que sí, por lo que asistí a una terapia y me comprometí, pero realmente no lo quiero y creo que cometí un error".

1. Cuando uno tiene las cosas totalmente claras tiene que ser coherente. Si usted inició una terapia de pareja, se le confronta y dice que sí quiere, pero una vez que lo analiza ve que es imposible seguir en esta relación, lo que promueve es crear expectativas irreales que no van a ningún lado.

2. Le recomiendo que le pida a su terapeuta de pareja una cita individual para que le ayude a aclarar sus motivaciones, tanto para quedarse, como para irse, porque no se puede estar en una terapia de pareja en la que haya una posición contradictoria.

3. Intentar volver no significa que usted tenga que romper su estructura sicológica y moverse al ritmo de su pareja, usted tiene derecho a administrar el no y su pareja tiene que respetar su ritmo emocional, lo cual es muy importante, pero antes debe definir un camino claro.

4. Para salir de una situación complicada, se requiere claridad y posiciones muy firmes, la gente no puede estar en la vida con un “sí, quiero, pero no sé” o “me voy, pero me quedo”. En el amor la confusión, la contradicción y la inestabilidad, las dudas, los miedos y las frustraciones suelen ser sinónimo de desastre, así que usted debe tomar decisiones.

5. Empiece por sincerarse con su terapeuta, recuerde que la terapia es una oportunidad para clarificar su crisis personal y de pareja, no convierta su terapia en un elemento más de crisis, porque entonces lo único que hará será batir el barro y así no van a llegar a ningún lado.

Rafa lo guía y lo aconseja en La Teja. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal.
Rafa lo guía y lo aconseja en La Teja. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal.