Rafael Ramos.Hace 5 días

“Doctor, conocí a una muchacha que me gusta mucho, es la mejor relación que he tenido en mi vida pero hay un detalle. Sexualmente nos llevamos muy bien pero es una mujer muy diferente, sencilla, simple, no es de las que le guste depilarse y a veces cuando nos vamos a la playa por varios días se mete a la piscina, no se baña, hacemos el amor y dura añeja hasta dos o tres días, y esto no me gusta. No sé cómo hablarle de estas cosas porque no quiero perderla e intento adaptarme pero a veces no me gusta como huele y me afecta”.

1. Estimado amigo, conocer a una persona pasa por muchos procesos de atracción, afecto, finanzas, valores, principios, gustos, preferencias, hábitos de conducta y esto, progresivamente, tiene que generar confianza para que tanto usted como ella puedan hablar con sinceridad y respecto a las cosas que les desagradan al uno del otro y de aquellos temas que deben o que podrían mejorarse.

2. Si usted describe una relación con la que se siente muy bien, y hay un tema de higiene o hábitos que pueden mejorarse, creo que de forma muy asertiva usted tiene que hacerle un planteamiento adecuado y en un clima de mucha confianza, calidez y respeto. Plantee temas de como la higiene y los olores podrían mejorarse y crear una curva de mayor bienestar entre ustedes.

3. Hay temas como el ducharse y perfumarse que creo que se pueden plantear con total apertura y libertad. Temas como depilación, pasa por un proceso muy personal, y creo que hoy en día, un principio básico y fundamental es respetar estos gustos y preferencias. A qué me refiero, de la misma forma que un hombre hoy se deja la barba, y tal vez no le encanta a su pareja, pues se puede respetar el tema del vello púbico, toda vez que huela bien, esto es de negociar.

4. Todo esto tiene que pasar por una comunicación abierta, sincera, clara, directa, sin temor, sin estrés, sin angustiarse y creo que es importante no darle tanta vuelta sino plantearlo como: “mira, he considerado que me siento mejor cuando hacemos el amor después de ducharnos” o “me siento mejor cuando salimos de paseo y no duramos tantos días sin bañarnos”, y con esta libertad expresiva es que se plantean las cosas para desarrollar una relación sincera y cálida.

5. En mi trabajo muchas veces me he dado cuenta de que hay personas que omiten hablar de detalles tan simples como estos y con el paso del tiempo se convierten en grandes complicaciones porque crean distancias afectivas, sexuales, comunicativas, que en nada contribuyen al fortalecimiento de la relación. Así que cuidado con esto.

6. Hablar claro, buscar un buen momento, cuidar el tono, usar el gesto correcto, con mucho respeto y con sinceridad, así se habla y creo que no hay nada más de qué preocuparse.