Rafael Ramos.14 septiembre

Es muy sencillo darse cuenta cuando una persona es insoportable para los demás, ya que su carácter difícil suele explota muy rápido, dice lo que sea y en el momento que le da la gana.

Esto es simple de identificar y contribuye a que haya un fuerte proceso de tensión interna. Además, la persona que se describe así constantemente está a la defensiva o la ofensiva.

Una persona complicada tiene una escucha complicada y si algo no le agrada explota, tenga o no razón, por lo que su interpretación es la que provoca ese carácter tan explosivo.

¿Es una persona complicada? La autorregulación de carácter debería ser una prioridad en su vida para no crear malos momentos a todos. Le preguntó:

– ¿Qué gana con esto?

– ¿Le parece que les hace bien a los demás?

– ¿Considera que esta forma de ser contribuye a que los otros lo quieran cerca?

Hay mucha gente que camina con esta autodescripción y se dicen a sí mismos y a los demás, que son complicados, ya que parece que se sienten orgullosos de ser así, cuando en realidad lo único que provocan es agotamiento emocional.

Se lo ejemplifico, imagine a una persona que solo habla y no escucha lo que usted tiene que decir.

Hay algunas personas con las que se hace muy difícil hablar porque no importa lo que se diga siempre suelen centrarse en lo que quieren decir y no escuchan a los demás.

En algunos momentos puede que la distracción o la falta de atención se deba un poco a que las personas no tienen una amplia tendencia a organizar bien sus conversaciones y mucho menos a hacer una agenda de lo que quieren decir y cómo decirlo, porque se sientan a hablar y hablan de todo un poco, aunque esto podría ser comprensible.

Así que otra persona se acerque y le abra su corazón con algo que la agobia, lo más recomendable es aprender a escuchar con la boca cerrada y los oídos atentos.

Aprender a escuchar y dejar de hablar es un acto de respeto hacia lo que otros tienen que comunicar. Prestar atención tiene un efecto positivo, ya que crea cercanía y fortalece los vínculos.

Cuando simplemente se cierran los oídos a lo que otras personas tienen que decir, la persona se vuelve insensible, insoportable y grosera, lo cual no ayuda en nada ayuda a sus relaciones interpersonales y contribuye a que la gente con la que se relaciona no tenga ganas de verla ni hablarle.

Es importante que la persona que es así trate de cambiar porque de lo contrario sus relaciones se verán profundamente afectadas.