Rafael Ramos.12 abril, 2018

Es frecuente que con el paso de los años las acciones individuales de dos personas en una relación propicien un sentido de aburrimiento o contradicción.

Esto puede llevar a la pareja a una vida rutinaria, en la que la novedad y la alegría empiezan a ser cada vez más pequeñas. Entonces, nos preguntamos: ¿será que se murió el amor?

Desde esta perspectiva puede que nuestra motivación para dialogar, buscarnos, proponer y hacer cosas diferentes sea cada vez más pequeña.

Una relación de pareja es un proceso activo y hay que estarle haciendo constantes actualizaciones.

El aburrimiento no es sinónimo de desamor, ya que muchas veces se trata de descuidos profundos en los que la pareja ha dejado de lado los detalles, las expresiones de cariño, la cercanía física, la creatividad sexual y los espacios de pareja, los cuales suman al final para que una relación sea creativa y positiva.

Frente al aburrimiento no hay que entrar en crisis, mucho menos tirar la toalla pues pensar que la relación no sirve no es lo más sano.

Frente al aburrimiento lo que procede es tomar conciencia de que no se está al 100%, ponerse uno frente al otro es el reto, hacer un análisis de la situación actual, sin culpabilizarse ni justificarse. Todo se hace con el fin de reactivar el amor, la relación y propiciar un nuevo clima que posibilite una sensación de serenidad.

El aburrimiento no nace es algo que se crea en las acciones individuales:

– El problema del aburrimiento con frecuencia pone a la gente a la defensiva o la ofensiva.

– las personas se ponen más irritables.

– Se resienten con mayor facilidad, lo que bloquea la comunicación.

– La comunicación es el canal para actualizar la relación.

– La comunicación es el canal para expresar el afecto.

– La comunicación es el canal para mantener la motivación al 100%.

Así que, frente a el aburrimiento nada de tirar la toalla, desesperarse o angustiarse, lo que procede es activarse. Ambos deben tener una actitud de escucha y ser humildes para reconocer errores y tener la capacidad de lanzarse nuevamente a la conquista mutua en la cotidianidad, haciendo extraordinarios los pequeños momentos y cargados de calidez, ternura, sensualidad, erotismo y creatividad.

No deje que el aburrimiento se convierta en la norma para evaluar su relación. La norma para evaluar es: ¿cuánto está aportando a la relación? Si ambos son conscientes de la necesidad de crecer entonces, lo que toca es proponer, así de sencillo.

¿Se anima a proponer?