“Tengo un noviazgo complicado, ya que he terminado muchas veces pero siempre volvemos y es lo mismo. Le pregunto si nos vamos a casar, se enoja y me termina. Luego él me busca y yo sigo ahí. No sé si debería terminar esto de una sola vez, ya que son ocho años de los mismo”.
La pregunta es: ¿Cómo saber si una relación debe terminar? o ¿cómo saber si ya no hay nada qué hacer?
1. Esta es pregunta realmente compleja para muchos, que consideran que no es necesario terminar porque todavía hay mucho amor para dar y recordar.
2. Pero qué pasa si en medio de los bellos momentos hay ciclos que se repiten sobre un mismo tema, conductas problemáticas y no hay crecimiento, reacciones o soluciones. Es decir, son relaciones de dos temporadas, una de paz y otra de problemas que se convierten en huracanes. Si esto es así, es una relación disfuncional.
3. Tomar la decisión de terminar nunca es fácil y por eso, antes de llegar a este punto toda pareja que considera que hay una historia afectiva, debe tener muy claro que se deben agotar todas las posibilidades de reconstrucción y esto requiere muchas veces de:
a. Buscar mediaciones terapéuticas.
b. Desarrollar la capacidad individual para reconocer áreas de desarrollo que posibiliten cambios positivos.
c. Modificar patrones de comunicación que permitan un acercamiento propositivo, orientado a la búsqueda de soluciones.
d. Procurar procesos de cambio basados en la convicción de estar bien, bajo la premisa de compromiso, determinación y apertura al cambio.
4. Si todo esto falla, si el amor se murió y no hay nada más que hacer entonces la salida debe de plantearse bajo un esquema de negociación, sobre todo cuando hay hijos o compromisos financieros de por medio.
5. Es importante considerar que siempre hay culpas, ambivalencia y contradicción emocional que debe de estar asociada a los hechos. Las cosas son como son, no se puede esperar que algo mágico suceda, sobre todo si la historia ha sido negativa. Si los factores de dependencia impiden tomar decisiones se debe buscar ayuda.
6. Mantener círculos de disfuncionalidad solo crea mayores dolores emocionales. Una decisión a este nivel tiene que ser firme, clara y basada en hechos, no en probabilidades. Si no se puede continuar, postergar el dolor es un proceso de autoengaño por parte de los dos y no tiene resultados positivos desde ninguna perspectiva.