Rafael Ramos.14 febrero

“Estoy conociendo a alguien, él es divorciado y tiene dos hijas que son todo para él y así me lo ha dicho. Él no está dispuesto a negociar espacios y me dice que ellas siempre van a estar primero. Siempre que le hablo que es importante ponernos de acuerdo con respecto a los tiempos y espacios de nuestra relación, me dice que él debe ver a sus hijas los fines de semana y que yo tengo que acostumbrarme a eso. Debido a todo eso terminé la relación y me siento bien, pero me pregunto si será lo correcto”.

1. Usted no puede pensar que comete un grave error por tratar de definir si algo es correcto o no. Lo que tiene que pensar es qué fundamenta su relación, cuáles hechos le dan cuerpo a sus decisiones y tener muy claro el porqué toma una decisión, tras revisar los pros y los contras, porque si el balance es positivo entonces se convierte en una buena decisión.

2. Una persona que tenga hijos no está imposibilitada para tener una relación, pero si está en el derecho y en la obligación de reservar espacios para sus hijos, pero eso no implica que no disponga de espacios para su pareja y procurar un buen balance.

3. Una persona en esa condición no puede fijar prioridades afectivas de esa manera, pues todas las personas que lo rodean son importantes importantes. Además debe existir la negociación, la comprensión y la cercanía para que haya un diálogo claro, abierto y sincero, que posibilite que las cosas funcionen.

4. Si una persona dice simplemente que no va a negociar y esto es lo que le corresponde y no la incluye en su esquema de prioridades, de pronto es tan claro y sincero que queda completamente definida su posición. Él es una persona que no sabe priorizar, negociar, escuchar o ceder y mucho menos que busca el bien común, por lo que una persona que no sabe llevar una relación balanceada.

Rafa lo guía y lo aconseja en La Teja. Fotografía: Alejandro Gamboa Madigal.
Rafa lo guía y lo aconseja en La Teja. Fotografía: Alejandro Gamboa Madigal.