Por: Rafael Ramos.   1 junio, 2017

"Mi novio es muy celoso y hace un año terminamos porque me cansé de su actitud. Luego él me pidió que lo intentáramos de nuevo porque estaba yendo a terapia de grupo y a la iglesia, por lo que había cambiado. Nos dimos la oportunidad de volver y ahora me dice que para evitar los celos es mejor no salir y que nos quedemos en la casa para no exponemos a que ninguna otra persona se meta en la relación. Él pretende hasta alejarme de mi familia y me dice que es el plan de Dios para nuestras vidas, pero yo no quiero esto".

Rafael Ramos, sicólogo.

1. Con un profundo respeto a la fe de su pareja, creo que una creencia orientada al aislamiento debe cuestionarse por medio de un director espiritual equilibrado y formado en asuntos de teología espiritual.

2. Me preocupa porque veo un patrón en lo que me cuenta, ya que antes eran los celos pero ahora quiere ejercer un control sobre el ámbito social. Me impresiona que él le cambió el nombre a la situación. Si su propuesta es aislarse para que nadie se meta en la relación, al parecer no logró superar el tema de los celos.

3. Creo que es oportuno y urgente que busquen ayuda terapéutica, consejería de pareja y que hablen con su pastor o con su sacerdote, porque la propuesta que él hace no me parece sana. Nadie puede imponerle a otro que se retraiga de sus intereses sociales y familiares como parte del amor. Me parece peligroso definir esto como un mandato de la voluntad de Dios.

4. Quizá él cambió el discurso, pero al final trata de limitar su libre acción y su autonomía emocional, lo cual no es un cambio sano porque lo que hizo fue modificar el lenguaje, no cambiar las conductas.

5.  Usted tiene derecho de cuestionar si quiere o no seguir bajo este esquema , sobre todo si considera que esto la sujeta a algo que no quiere y su pareja insiste en hacer una lectura rígida, incluso describiéndola como un plan de Dios para su vida. Ninguna relación puede sujetar a un ser humano a un proceso de anulación de su libertad.