Redacción .16 abril

“Me da mucha chicha cuando estoy en la casa, por lo que la agarro contra mi mamá y mis hermanas. Lo peor es que no me puedo controlar y les digo cosas muy groseras pero solo me pasa con ellas, porque con mis amigas me llevo muy bien, de hecho, solo tengo dos amigas, quienes me dicen que soy muy controladora y celosa, pero ellas hacen cosas y no me avisan y por eso les reclamo”.

1. Lo peor que uno puede hacer es dar un autodiagnóstico, ponerse una etiqueta e identificarse a partir de ahí. Estoy casi seguro que ningún profesional en salud mental, sea un siquiatra o un profesional en sicología le va dar un diagnóstico de “chicha crónica”, como afirma usted, por lo que identificarse con lo que usted dice me parece una muy mala idea.

2. Lo interesante es que según usted, lo que le sucede pasa solo en su casa y con su familia. Parece que no ha pensado que usted puede ser una persona malcriada, caprichosa y explosiva, que quizá tenga temas de fondo que no ha resuelto en el plano emocional. Quizás se acostumbró “a ser candil de la calle y oscuridad en la casa”.

3. En lugar de preocuparse tanto por este autodiagnóstico por qué no se enfoca en modificar su conducta y decide llevar terapia con un profesional, ya que su análisis la ha convertido progresivamente en una mujer complicada y difícil. ¿No le parece que llegó la hora de buscar alternativas?

4. Me llama la atención que sus amigas, las dos únicas amigas que tiene, la describan como una persona celosa, por lo que parece que usted es un poco demandante e insistente, así que debe prestarle atención a todo esto.

5. A usted la identifica como una persona que no sabe manejar su enojo y que es celosa. ¿No piensa que llegó el momento de buscar terapia, de revisar sus emociones y darse la oportunidad de ver si este padecimiento que usted dice tener es tan importante? Procure aprender a manejar sus emociones, a modificar sus conductas y su forma de pensar respecto a la vida.