Farándula

Un nuevo Macaya cobró vida hace un año con las conferencias de prensa

Hace un año, David Ugalde, de Pelando el ojo, vio que le podía salir una buena imitación

El humorista de Pelando el Ojo David Ugalde vio hace un año que de las conferencias de prensa diarias sobre el coronavirus le podía salir una buena imitación y se puso a hacer la tarea.

En este mes que hoy se inicia se cumple un año desde que el primer caso de la enfermedad detectado en el país. Y, claro, al humor no lo frena ninguna pandemia (por dicha) y el joven vecino de Grecia vio más allá y entendió que con su talento podía hacernos reír aun en medio de las dificultades.

David le da vida a una versión muy propia del presidente ejecutivo de la Caja de Seguro Social, Román Macaya, toda una figura de las conferencias cuando las daban a diario.

El imitador nos contó que le agarró el toque desde que las actualizaciones diarias empezaron, pero fue hasta julio que lo tiró en el programa de las tardes en Monumental. Ya luego lo caracterizó para las transmisiones del programa “Toros del 6, desde la barrera” a finales del 2020 e inicios de este 2021.

-¿Cómo nació el personaje?

Cuando comenzaron las conferencias todos queríamos estar informados, viendo qué nos iban a cerrar, qué nos iban a quitar, los casos por día y eso para uno que trabaja en el programa era necesario saberlo. Empecé a ver a Román Macaya y un día me puse a vacilar por llamada con Edson (Picado, humorista) y él me dijo que por qué no lo sacaba. Yo tenía ganas porque ya lo había estado haciendo, después un día se lo mandé a Norval Calvo y así se fue dando.

-¿Qué le dijo Norval?

Me dijo que lo fuéramos tirando poco a poco, primero por teléfono y ya después al aire. Creo que al final de cuentas todo eso de la conferencia sirvió porque surgió un nuevo personaje porque era una figura mediática y la pandemia hizo que estuviera muy presente.

-¿Qué fue lo que más tuvo que pulir?

Yo diría que el tema de pulir la voz se va trabajando. Es todo un reto, pero el acento también porque Román Macaya termina las palabras como con un acento gringo, pero no tan marcado. Yo le digo ‘gringuear’ ciertas palabras.

-¿Llevó mucho estudio ese personaje?

No, hay algunos a los que yo veo que les puedo llegar y ese fue uno de esos. Viendo las conferencias me fue surgiendo la necesidad de meter un personaje y poco a poco lo fui construyendo, digamos que me costó un toquecillo más que la voz, el contenido porque es como muy formal.

-¿Cómo fue que le dio cara?

Para julio o agosto del año anterior ya lo utilizamos más en radio y después surgió la oportunidad de caracterizarlo. Obviamente hay que crear una imagen, no igual, pero sí que se acerque y le dimos vida a final de año en la cuestión de los toros, que fue un reto muy bonito porque a mí me gusta caracterizar más a alguien tan mediático.

-¿Cómo fue recibido?

En el programa solo lo metíamos para asuntos de la Caja, algo más serio y no se prestaba para ponerle humor. Ya después fue cuando empezamos a hacer las conferencias en el programa y la gente empieza a meterse con el personaje, le hacían preguntas y hasta le tiraban alguna que otra cosa. A veces nos llaman para molestarlo con el tema de las mascarillas, con las vacunas y que si es gringo, digamos que se han apuntado al chingue, pero también a tirar alguna pedradilla.

-¿Le reclaman?

Sí, la gente sabe que es en vacilón pero tira para que tal vez le llegue al verdadero por ser un programa tan escuchado.

-¿Qué piensa usted del Macaya real?

Lo veo como una persona muy seria, muy metido en su trabajo.

-¿Cree que ha tenido culpa con las peladillas de las mascarillas y vacunas que tanto se le achacan?

Yo creo que al estar en frente de la institución él debe poner la frente y buscar alguna manera de solucionar; si está ahí, que aguante, como dice la gente.

-¿Han podido conversar?

De momento, contacto directo no, una vez alguien de prensa de la Caja nos dijo en el programa que él ya había escuchado la imitación y que le gustaba.

-¿Le gustaría conocerlo?

Sí, claro, sería muy interesante conocerlo, hablar con él y aprender algunos toquecillos ya de frente.