Fue acusada de “incitación al libertinaje” y “amenazar la seguridad nacional de Egipto”

Por: 20 Minutos. es 12 febrero

El contoneo de la rusa Ekaterina Andreeva acaba de ingresar en el cada vez más extenso club de bailarinas de danza del vientre que Egipto persigue.

Las autoridades del país árabe ordenaron el jueves de la semana anterior la deportación de la joven días después de ser arrestada acusada de “incitación al libertinaje” y “amenazar la seguridad nacional de Egipto”.

La pesadilla de Andreeva, que actuaba hasta ahora bajo el nombre artístico de Johara, comenzó el pasado martes.

La policía egipcia la arrestó y, tras cinco horas de interrogatorio, trasladó el caso a la Fiscalía del distrito cairota de Giza, que abrió un proceso en un tribunal de asuntos menores. Además del cargo de instigar el libertinaje, la artista de 31 años fue acusada de trabajar sin licencia.

Fuentes judiciales explicaron a la prensa local que su persecución surge del éxito de sus videos en las redes sociales, donde se ha convertido en un fenómeno viral.

Según las autoridades, los movimientos de Johara son demasiado provocativos y enérgicos y los hace enfundada en un vestido que, a su juicio, rompe con la regla establecida, contoneándose “casi desnuda”.

Tras su paso por la comisaría, la Fiscalía ordenó su puesta en libertad bajo fianza de 5.000 libras egipcias (unos ¢162 mil colones). Sin embargo, la seguridad nacional no aguantó más y dictó su deportación, como lo confirmó Mohamed Saleh. el abogado de la bailarina.

Saleh insistió en que Johara tenía permiso de trabajo en un club situado en un barco atracado a orillas del Nilo y había optado por un traje similar al que usan sus compañeras de gremio.

El diario privado egipcio ‘Al Masri al Yum’ recoge el informe policial en el que se acusa a la rusa de actuar sin ropa interior.

“Conozco las tradiciones de su país. Si quisiera bailar desnuda lo haría en Rusia".

"El traje no es provocativo y es idéntico a los que llevan mis compañeras en Egipto”, replicó la joven según el relato del periódico en el que culpa a los agentes de haberle sustraído el vestido para usarlo como prueba en el proceso judicial.