Rafael Ramos.8 mayo

“No logro entender a mi esposo, ya que hemos tenido un matrimonio muy difícil, con mucha agresión y ya me cansé por lo que le pedí el divorcio. Él dice que no se va y que me ama mucho, pero como ya no quiero nada, se pone violento. Ahora puso a mis hijas en mi contra, les dice que él no tiene nada que comer, que yo lo estoy echando, por lo que ellas lloran y dicen que pobrecito, situación que me tiene frustrada y no sé qué hacer”.

1. Usted debería buscar ayuda profesional que le permita tomar esta decisión, tanto en lo legal como en lo sicológico, y desarrollar estrategias de enfrentamiento, pero depende mucho de los niveles de riesgo a los que este expuesta, así que actué pronto.

2. Es frustrante asumir soluciones cuando se está una persona que aparte de violenta y agresiva se torna manipuladora, ya que acomoda el entorno a su favor, en aras de tener alguna ganancia. Cuando asumen este papel de víctima, las posibilidades de negociación se reducen muchísimo y el pronóstico de recuperación es profundamente reservado. usted debe concentrarse en buscar ayuda, para que no se deje manipular y asuma un cambio de vida.

3. Usted debe actuar con mucha prudencia y prontitud, de ahí la importancia de tener apoyo legal y sicológico, que le permita a asumir la separación y el divorcio como una realidad sana. También debe evitar que las chiquitas se vean sujetas a múltiples presiones emocionales derivadas de un mal manejo de la situación.

4. Cuando alguien es consciente de que vive en un entorno violento, que no le hace crecer y que le hace daño está en toda la libertad de buscar ayuda para salir de ahí, pero para que este proceso sea efectivo hay que tomar decisiones y no quedarse dando vueltas, esperando una mejoría que quizá nunca se dé, pues cuando hay ciclos de problemas sin resolver, poco aporta esperar.

Rafa lo guía y lo aconseja en La Teja. Fotografía: Alejandro Gamboa Madigal.
Rafa lo guía y lo aconseja en La Teja. Fotografía: Alejandro Gamboa Madigal.