Si en su casa ya escuchó un “eso lo busqué en ChatGPT” o vio a su hijo haciendo una tarea con ayuda de la inteligencia artificial, no se asuste.
Esa tecnología ya forma parte de la vida diaria de miles de estudiantes costarricenses y, según los expertos, el reto no es prohibirla, sino enseñar a usarla correctamente.
Con ese objetivo, la Comisión de Inteligencia Artificial del Colegio de Profesionales en Informática y Computación (CPIC) creó una guía práctica que explica, paso a paso, cómo hacer mejores consultas para obtener respuestas útiles, confiables y que realmente ayuden a aprender.
José Andrés Fernández, coordinador del CPIC, asegura que la IA no debe verse como una enemiga de la educación, sino como una aliada cuando se utiliza con criterio.
“Nuestro interés es ayudarles a los estudiantes, desde la escuela hasta el colegio, para que no vean la inteligencia artificial como una enemiga, sino como una herramienta que les permita hacer mejores investigaciones y tareas. Lo importante es aprender a usarla correctamente”, explicó.
El método CLARO
Uno de los principales errores al utilizar plataformas de inteligencia artificial es hacer preguntas demasiado generales. Es muy diferente escribir “hábleme del cambio climático” a explicar exactamente qué se necesita.
Por eso, la guía propone el método CLARO, una forma sencilla de construir mejores instrucciones.
La C corresponde al contexto donde el estudiante explica quién es y para qué necesita la información.
La L significa labor; es decir, indicar exactamente qué trabajo desea que realice la inteligencia artificial.
La A representa el alcance, definiendo aspectos como el tema, el nivel educativo, el país, el tipo de profundidad que se busca.
La R hace referencia a los requisitos, solicitando fuentes confiables, fechas de publicación y verificación de los datos.
Finalmente, la O corresponde a la organización, indicando si la respuesta se desea como resumen, lista, tabla o esquema.
“Entre más claro sea el prompt, mejores respuestas vamos a obtener de las diferentes herramientas de inteligencia artificial”, señaló Fernández.
No crea todo lo que lee
Aunque la IA puede ahorrar mucho tiempo, los especialistas recuerdan que nunca se debe aceptar una respuesta sin revisarla. Por eso recomiendan aplicar siempre la llamada Regla de las 3 V antes de entregar cualquier tarea.
La primera consiste en ver la fuente, comprobando que el enlace realmente exista y pertenezca a un autor o institución confiable. La segunda es ver la fecha, para confirmar que la información esté actualizada. Y la tercera invita a ver la coincidencia, comparando los datos con otras fuentes serias.
“Siempre recomiendo pedir las referencias en formato APA junto con los enlaces. Después hay que revisar quién escribió la información, verificar que la página exista y confirmar que los datos coincidan con otras fuentes”, explicó el especialista.
Una herramienta, no un reemplazo
Fernández reconoce que la inteligencia artificial ya forma parte del día a día de los estudiantes y que incluso muchos docentes se están adaptando a esta nueva realidad.
Hoy existen plataformas capaces de resumir libros completos, hacer tarjetas de estudio, crear presentaciones e incluso convertir apuntes en conversaciones tipo podcast para facilitar el aprendizaje.
Sin embargo, advierte que ninguna tecnología puede sustituir el pensamiento crítico.
“La inteligencia artificial llegó para quedarse. Los estudiantes ya la están usando y lo importante ahora es enseñarles a aprovecharla. Puede ayudar muchísimo para estudiar e investigar, pero nunca debe pensar en lugar del estudiante”, afirmó.
Los expertos también recomiendan no copiar y pegar sin leer, no compartir datos personales en estas plataformas y hacer preguntas claras y específicas para obtener mejores respuestas.
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Al final, la inteligencia artificial puede convertirse en una excelente compañera de estudio, siempre que quien tenga la última palabra siga siendo la persona que está aprendiendo.



