AFP .17 diciembre, 2018
Imelda Cortez está en un juicio cuyas razones mucha gente no entiende. AFP
Imelda Cortez está en un juicio cuyas razones mucha gente no entiende. AFP

Imelda Cortez, de 20 años, enfrenta un juicio en la localidad de Usulután, en el sureste de El Salvador, bajo cargos de tentativa de homicidio tras sufrir un parto espontáneo en un retrete luego de quedar embarazada de su padrastro, que la violó reiteradamente durante siete años.

Su niña sobrevivió y aunque el parto fue espontáneo la acusan.

El juicio, que podría prolongarse hasta el jueves, está a cargo de un tribunal integrado por tres jueces –un hombre y dos mujeres– que evaluará los testimonios, pruebas y argumentos de la fiscalía y la defensa antes de dictar sentencia o absolución, tras la celebración de la audiencia preliminar en septiembre pasado.

“Sabemos que Imelda no cometió ningún delito y por eso debe quedar en absolución total, recobrando la libertad que se le ha negado por un delito que no ha cometido”, declaró Keyla Cáceres, una de sus abogadas.

La letrada recordó que Cortez quedó embarazada producto de una agresión sexual que sufrió a lo largo de siete años por su padrastro, quien se encuentra detenido y afronta un juicio.

El pueblo sabe la injusticia que están cometiendo con la muchacha. AFP
El pueblo sabe la injusticia que están cometiendo con la muchacha. AFP

La acusación fiscal afirma que el 17 de abril de 2017 la joven buscó ayuda médica en el hospital nacional de la ciudad de Jiquilisco, departamento de Usulután, por enfrentar una hemorragia.

"Al ingresarla, una doctora, diagnosticó que la fémina había tenido un parto extrahospitalario, pues además habían llevado la placenta", consignó un comunicado del Centro Judicial.

Cortez lo justificó diciendo "que sintió que le salió algo cuando estaba en el servicio (sanitario)".

El Salvador cuenta con una severa la severa ley antiaborto que criminaliza a las mujeres aún en situaciones como el parto extrahospitalario de Cortez, por lo que el sanatorio donde fue atendida informó a la policía.

Agentes policiales y soldados inspeccionaron entonces la fosa séptica en la vivienda de la joven, en la localidad rural de El Paraís, donde escucharon el llanto de la recién nacida "llena de heces y de polvo blanco".

La bebé fue trasladada al hospital y sobrevivió.

Según el parte judicial, Imelda Cortez negó inicialmente haber dado a luz, y arrojó a la bebé a la fosa séptica, lo que “configura el delito de homicidio agravado tentado”.

Muchos esperan que de verdad se haga justicia y la dejen libre. AFP
Muchos esperan que de verdad se haga justicia y la dejen libre. AFP

Desde 2017, Cortez se mantiene bajo detención provisional en el centro penal de San Miguel, este del país.

La defensa de Cortez arremetió contra la severa ley antiaborto de El Salvador, que prohíbe la interrupción del embarazo en cualquier circunstancia, incluso cuando es producto de una violación o la mujer corre riesgo de vida.

“Imelda representa a las niñas y jóvenes adolescentes que tienen una vulneración de sus derechos humanos en su totalidad. Vemos como el Estado, por medio de la penalización absoluta del aborto, condena a mujeres como Imelda, las mete en prisión y otras terminan muertas sin que se conozcan sus nombres”, aseguró la abogada Cáceres.

Para el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), el caso de Cortez representa una injusticia en un país que acumula una impunidad histórica.

“Estamos (en el caso de Imelda) ante una situación de una profunda injusticia, porque se está procesando a una persona por un delito que no ha cometido”, reclamó el abogado Arnau Baulenas, coordinador de procesos de justicia del IDHUCA.

Bajo la consigna “libertad para Imelda” agrupaciones feministas se disponían a realizar una manifestación frente al tribunal que ventila el caso que acapara la atención de los organismos humanitarios.