AFP .30 septiembre, 2020
En Nueva York se juntaron dos de los
En Nueva York se juntaron dos de los "líderes de la extinción". AFP

Esculturas de hielo de los presidentes de Estados Unidos y Brasil se derritieron este miércoles en Nueva York durante la cumbre de biodiversidad de la ONU.

Pasó en una protesta organizada por la agrupación Greenpeace para denunciar sus políticas contrarias a la defensa del medio ambiente.

Greenpeace asegura que tanto el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, como el estadounidense, Donald Trump, tienen “planes para destruir activamente la naturaleza”.

“Líderes de la extinción: destruyendo un planeta en crisis”, decía la gran pancarta de la activista Kate Flynn, mientras a su lado la estatua de Bolsonaro se derretía rápidamente bajo el sol en un muelle frente al edificio de Naciones Unidas, y la de Trump estaba en el piso, ya hecha pedazos.

“Brasil y Estados Unidos son dos de los países con mayor biodiversidad del mundo, pero en tiempos en que el hielo ártico está desapareciendo, los dos países están ardiendo y hay una pérdida de biodiversidad inédita, sus presidentes ignoran” lo que está ocurriendo, dijo Arlo Hemphill, luchador por los océanos en Greenpeace-Estados Unidos.

El clima les pasó la factura a las dos estatuas. AFP
El clima les pasó la factura a las dos estatuas. AFP

Greenpeace lamentó que Estados Unidos no tenga nadie que hable en la cumbre de biodiversidad de la ONU, que se celebra de manera virtual a raíz de la pandemia.

“Trump y Bolsonaro son las caras de la extinción porque tienen agendas radicales que están destruyendo la naturaleza, están llevando al colapso de la biodiversidad y aumentando la emergencia climática”, sostuvo Hemphill.

Greenpeace indicó que Trump ha eliminado protecciones a la ley de especies en peligro y dañado la ley de protección ambiental. Recordó que Estados Unidos es uno de apenas cuatro países miembro de la ONU que no es parte de la Convención sobre Diversidad Biológica.

La agrupación también denunció el alza de la deforestación en Brasil desde la llegada al poder de Bolsonaro, un defensor de la apertura de zonas protegidas y de tierras indígenas a actividades mineras y agropecuarias. Dijo asimismo que los incendios que han devastado la Amazonia y la sabana húmeda del Pantanal son los peores en una década.

Además recordó que en su reciente discurso ante la Asamblea General de la ONU, Bolsonaro “negó que Brasil esté ardiendo, al tiempo que culpó a los indígenas y a comunidades tradicionales de los incendios”.