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Cabras, gallinas y conejos en el carro para huir de la lava del volcán

El volcán Cumbre Vieja, en la isla española de La Palma, ha obligado a más de 5.500 personas a dejar atrás todo lo que tenían

Antes de salir huyendo por la erupción del volcán Cumbre Vieja, en las islas Canarias (España), Yahaira García únicamente tuvo tiempo de cargar en su carro un salveque con unas pocas pertenencias esenciales, algunos recuerdos y sus animales, entre ellos cabras, gallinas y conejos.

Volcán La Palma

Si estás en La Palma, no intentes desplazarte a las zonas afectadas por la erupción para tomar imágenes #TenCabeza. Nosotros seguimos trabajando por la seguridad de todos. #SinDistinciónDeEspecies #AllíDondeNosNecesites

Posted by Guardia Civil on Monday, September 20, 2021

Después de una noche “tan mala, de tantos terremotos”, García no lo dudó y dejó su casa el domingo a eso de las 3 de la tarde locales, poco antes de que arrancara la erupción, que no da señales de que vaya a bajar pronto.

Los ríos de lava --que avanzan a 700 metros por hora-- obligaron a la evacuación de unas 5.500 personas y destruyeron un centenar de casas en su descenso al mar.

Cuando la lava caliente toca el agua del mar, se dan reacciones químicas y físicas que provocan unas columnas de neblina ácida que puede ser tóxica.

Además, se pueden producir explosiones capaces de escupir rocas a más de 200 metros y olas a altas temperaturas que penetran en la tierra.

“No tenemos que lamentar ninguna pérdida humana ni daños personales, yo creo que esa es la mejor noticia”, dijo Ángel Torres, presidente del gobierno regional del archipiélago canario, situado frente a las costas de África.

Esta erupción es la primera que se registra en esta isla desde 1971. Yahaira lo supo cuando se alejaba de donde vivía. La mujer, de 34 años, se fue a buscar a sus padres y a todos sus animales: “cuatro cabras, dos cochinos,veinte gallinas, diez conejos, cuatro perros y una tortuga”, para ponerlos en un sitio seguro.

Lo consiguieron: “Estoy nerviosa, preocupada, pero estamos a salvo”, cuenta.

En esta isla de casi 85.000 habitantes, que mezcla la actividad turística con la agricultura, las autoridades difundieron también imágenes de las fuerzas del orden evacuando a cabras y otros animales en sus camionetas.

La lava busca la costa mientras devora jardines y casas a su paso, según mostraban las imágenes de los servicios de emergencia y de algunos vecinos en las redes sociales.

El sábado, “mi casa vibraba demasiado, parecía que se iba a caer”, cuenta Yahaira, aliviada ahora que sabe que su domicilio quedó intacto.

“Al final, salió la lava por el otro lado”, explica sobre un desenlace que no era, sin embargo, el esperado. Temía que esas imágenes “durísimas” que ha visto de otras casas, se repitieran en la suya. Aún así, persisten los dudas.

“No tenemos ni idea de cuándo vamos a volver”, relata.

Tres minutos

Cuando se iba, Yahaira pudo ver la columna de lava, esa masa “naranja que explotaba” y sintió moverse la tierra. Y “ese ruido, de cuando el mar está muy malo, con muchas explosiones”.

Un sonido descrito igualmente por Miriam Moreno, de 39 años, otra vecina de Los Llanos: “fue como si hubiera aviones encima, o cuando se enciende la cocina de gas”.

Miriam no ha sido finalmente evacuada, pero se atrincheró en su casa con salveques de emergencia preparads, tal y como pidieron las autoridades.

A través de su ventana, dice que puede ver la enorme columna de humo y oler “ese olor raro” provocado por las toneladas de dióxido de azufre que arroja el volcán.

Y teme sobre todo quedar atrapada en la isla, en medio de los gases tóxicos, si la situación empeora y se cierra el espacio aéreo.

Angie Chaux, que vive también en el municipio, no estaba en su casa cuando las autoridades instaron a los vecinos a irse. Cruzándose “a muchos coches, mucha gente”, llegó cerca de su casa a las 4:30 de la tarde, pero la carretera estaba cerrada.

“Fue muy rápido. La policía nos ha dejado pasar y nos dijo ‘tenéis 3 minutos’, nos dijeron que había que irse ya” con su marido y su niño de tres años, confió Chaux.

Chaux, de 27 años, sigue la situación por televisión y se da cuenta de que la lava no está más que a 700 metros de su casa. “Estoy nerviosa porque no sabemos que va a pasar”, confesó.

La mayoría de las 5.500 personas evacuadas no saben cuándo podrán volver a casa.